El paquete imperfecto | ANTONIO GAGLIANO
Parece haber cierto consenso, dentro del contexto local, de que hoy el arte debe producirse bajo los mismos protocolos que rigen cualquier otra actividad profesional: pensar un proyecto, delimitarlo, presupuestarlo, diseñar un plan de trabajo asequible y convocar discursos especializados que funcionen como garantes del dinero que va a ser invertido.













