Relato de una experiencia artística: pensando y creando obra desde los nuevos materialismos | SARA CARRASCO, DANIELA ZÚÑIGA, SARA BOGARÍN

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Resumen. Este texto emerge de una experiencia artística vivida en la IV New Materialism Training School realizada en la ciudad de Barcelona durante los días 20, 21 y 22 de noviembre de 2017 en el Centro de Arte Santa Mónica. El objetivo de este escrito es visibilizar el trabajo colectivo titulado “From concept to the mapping, from mapping to not knowing”, realizado por las tres artistas y autoras de este texto como un espacio del pensar en torno a los nuevos materialismos y el proceso de creación de obra artística como un enredo en el cual se entrelazan los espacios físicos y virtuales, lo humano, no-humano y material. Este texto, al igual que la obra, se propone como un espacio relacional en el que están sucediendo cosas y desde el cual se potencia la reflexión en acción mediante los relatos de las tres autoras con el fin de posibilitar otras lecturas, conceptos y conocimientos que abran nuevos territorios para seguir pensando los nuevos materialismos y la creación artística.

 

1.         Introducción

Este texto ha sido escrito a tres voces, con la intención de narrar la experiencia vivida en la IV New Materialism Training School después de ser invitadas a trabajar en la creación de una obra artística que plasmara lo que iba a acontecer durante el encuentro. Se llevó a cabo en el Centro de Arte Santa Mónica y el espacio nos ofreció fue un escenario que propiciaba crear libremente y explorar las múltiples posibilidades que pueden surgir de un evento internacional como éste. Asimismo, contó con un diverso panel de invitadas(os) compuesto por María Tamboukou, Iris van der Tuin, Felicity Colman, Brigitte Bargetz, Olga Cielemecka, Monika Rogowska-Stangret, Gala Pin, Whitney Stark, Katja Brøgger, Dorthe Staunæs, Fernando Hernández, Laura Benítez, Pau Alsina, Begonya Sáez y Krizia Nardini.

Todo comenzó un par de meses antes cuando nos avisaron de nuestra aceptación. En esa ocasión nos reunimos para comenzar a pensar de qué modo podíamos plasmar una obra por medio del collage que pudiese proyectar las múltiples conexiones y entramados que se generan dentro de la perspectiva de los nuevos materialismos. A su vez, esta obra debía ser elaborada in situ durante la escuela de formación.

Como llevábamos un tiempo explorando el área gráfica y plástica, en especial la técnica del collage, intentamos indagar sobre modos alternativos de mapeo que nos ayudaran a aludir la multiplicidad y complejidad de los enfoques post-materialistas, post-cualitativo y post-humanista a través de una propuesta que no sólo se construyera presencialmente y a partir de fuerzas únicamente humanas, sino que fuese el resultado de un proceso de creación entendido a modo de enactment (Mazzei, 2013) donde actuaran también fuerzas no-humanas, materiales, digitales y espaciales dentro de su constitución.

De este modo, nació la idea de crear un mapa cartográfico que plasmara las múltiples conexiones, puntos de fuga, ensamblajes, fisuras y divergencias que fuesen emergiendo durante los talleres y conferencias desplegadas durante la escuela de formación. La idea era construirla entre las tres de manera simultánea, mediante el uso de collages, la gráfica y la superposición de imágenes digitales. Junto con esto, una de nosotras trabajaría en la creación de un vídeo mediante imágenes digitales desde un espacio geográfico diferente siguiendo de manera online lo que estaba sucediendo en Barcelona. Todo ello, con el propósito de culminar en una única obra que pudiese funcionar como territorio de exploración de los nuevos materialismos.

Para nosotras la producción colectiva de imágenes y la elaboración de una cartografía en colaboración provee un modo diferente de reflejar las intra-acciones (Barad, 2012) y el sentido performático del proceso de creación y reflexión en torno a experiencias vividas. El concepto intra-action de Karen Barad nos ayuda a pensar cómo intra-actúan las personas con la materia de su mundo y los modos en las que las personas son transformadas por la materia y la materia por las personas, entendiéndolo de este modo como un estado entrelazado (entangled state of agencies) con la subjetividad, lo individual y lo político. Un enredo que requiere un análisis que permita teorizar el histórico dualismo entre lo social y lo natural en conjunto, así como lo presencial y virtual. De este modo propusimos un proceso de creación que no sólo dependiera de una interacción humana y físicamente presencial.

Junto con esto, la obra pretendía extenderse más allá de las delimitaciones del soporte y el montaje, cuestionando de este modo el concepto de frontera (borders) con el fin de fusionarse con un territorio mucho mayor e interactuar con el público en general. Pretendíamos seguir una lógica deleuziana donde los bordes fueran indeterminados y móviles permitiendo que existieran vacíos, partes interconectadas y elementos no siempre visibles. La teoría del assemblage (Deleuze y Guattari, 1983) proporciona numerosas posibilidades y relaciones para pensar las cartografías tanto dentro de sí misma como de sus diversos componentes; relaciones que no son estables ni fijas, sino más bien que pueden ser desplazadas y reemplazadas ‘dentro’ y ‘entre’ otros cuerpos. Este carácter inestable y performático que podía asumir la cartografía, implicaba también entender que podían visualizarse de manera parcial y situada sólo algunos fragmentos del proceso de la escuela de formación y de las experiencias que se estaban viviendo, dejando abiertas las múltiples posibilidades que de allí podían desprenderse.

Tomando en cuenta estos antecedentes y nuestro posicionamiento frente al poder que pueden llegar a tener las imágenes en la generación de teoría y conceptos (Elkins, McGuire Chester y Kuennen, 2013), proponemos esta obra gráfica que entremezcla el mapeo cartográfico, el collage y la superposición de imágenes digitales como un espacio móvil en el que están sucediendo cosas y desde el cual se potencia la reflexión en acción para permitir visibilizar el devenir de las conexiones, movimientos y líneas de fuga que se generaron en dicho proceso.

Obra terminada y montada. Fotografía tomada por Daniela Zúñiga

 

2.         Descripción de la obra: “from concept to the mapping, from mapping to not knowing”

Esta obra se orientó a mapear los diversos conceptos e intra-acciones que surgieron de las conversaciones, intentando reflejar, también, el sentido performático que tuvo la experiencia y nuestro proceso reflexivo de creación de obra mediante el uso de los collages elaborados previamente y la proyección continuada con la superposición de imágenes digitales.

La obra tenía dos lados que el público podía recorrer, rodear e incluso tocar, lo cual le dio una dimensionalidad diferente a la cartografía pues adquirió una extensión que generó una proximidad mayor entre lo humano, lo material y lo espacial. El montaje contó con la suspensión de ésta gracias al uso de hilos transparentes que, además de darle movilidad a la obra, ayudaron a transmitir una especie de fragilidad que provocaba que el público tendiese a tocarla.

Exposición de la obra. Fotografía tomada por Daniela Zúñiga

 

Exposición de la obra. Fotografía tomada por Daniela Zúñiga

 

Todo esto pone en cuestión los límites de la obra artística, considerando también como parte del territorio de la obra aquello que queda fuera y la extensión misma de los espectadores.

Respecto al soporte y la materialidad, fue elaborada sobre un cartón pluma junto al uso del collage tradicional con revistas y rotuladores blancos que nos ayudaron a crear la atmósfera gráfica de la obra y trazar conexiones. Además, el uso de hilos de colores fluorescentes nos ayudó a generar nuevos nexos y nudos, proporcionándole, a la vez, una tridimensionalidad a la obra.

A partir de esta introducción de la obra y el contexto en el que se enmarcó la escuela de formación de nuevos materialismos, orientaremos la segunda parte del texto a los relatos personales de cada una de nosotras en torno a lo que significó esta experiencia, poniendo en relación algunas de las ideas fundamentales de la propuesta que ya hemos ido avanzando.

 

3.         La cartografía como espacio de relación y reflexión desde el trabajo colectivo

Daniela Zúñiga

 

Eran las cuatro de la tarde y el encuentro iba a comenzar. Mientras buscaba a Sara por los pasillos del museo, había una multitud de personas que rodeaban la entrada para inscribirse e ingresar a la primera charla de Maria Tamboukou e Iris van der Tuin. Entre los materiales que traía en mi bolso y el cartón pluma que sería el soporte para trabajar en nuestro dispositivo cartográfico, divisé a mi compañera y le pregunté dónde nos instalaríamos. El interés por encontrar un lugar de trabajo era esencial porque implicaba situarnos en un espacio relacional a través de una dinámica colectiva que nos llevaría de la reflexión a la acción artística durante tres días.

En este sentido, las cartografías y mapeos colectivos nos ayudan a trazar ese territorio relacional, actuando como espacios móviles de discusión y creación que favorecen el intercambio de saberes, la disputa de espacios hegemónicos y potencian el proceso creativo e imaginativo entre las personas (Ares y Risler, 2013)

Durante el encuentro, nuestro trabajo se elaboró a través de la combinación de diversos lenguajes (visuales, gráficos, conceptuales, digitales, etc…) con la intención de crear nuevas narraciones y representaciones visuales que, por antonomasia, el collage fue la técnica artística preferida para problematizar y repensar nuestros aprendizajes desde diversas posiciones. Además, los conceptos que íbamos empleando en la cartografía durante esos días nos permitían reflexionar y aprender nuevas perspectivas teóricas que van más allá de las imposiciones conceptuales dualistas que ofrece el conocimiento falocéntrico (Braidotti, 2000); donde el proceso relacional es una característica principal para comprender los nuevos materialismos.

Asimismo, nuestros aprendizajes no dependían necesariamente de un sitio en concreto, sino de diversos espacios temporales donde los límites geográficos no eran un impedimento para trabajar de manera colectiva, aludiendo a que una de nosotras se encontraba en ese momento en México y nos enviaba sus reflexiones mediante la creación de un video como complemento a nuestro trabajo.  De este modo, nuestra posición comenzó a situarse como sujetos nómades que transitan y se desplazan “hacia nuevos marcos de organización, nuevas imágenes, nuevas formas de pensamiento” (Braidotti, 2000: 26).

Creación de obra in situ. Fotografía tomada por Heivars González

 

Como trabajo colectivo, nuestros desplazamientos se fueron estableciendo paulatinamente a través de acuerdos, reflexiones y saberes compartidos donde el espacio de negociación era una dinámica interesante por destacar, pues todo debía estar consensuado para que el trabajo avanzara, se desplazara y se modificara bajo las circunstancias que iban sucediendo en cada momento. 

Recuerdo que, durante las múltiples charlas que sucedieron a lo largo de los días, por cuestiones de coordinación, a los y las artistas invitadas nos designaron otro espacio/taller para que elaboráramos in situ nuestras propuestas artísticas, sin embargo, ese espacio estaba en un lugar geográfico diferente lo cual, a mi parecer, dificultaba nuestro trabajo porque diluía toda conexión con las charlas y con lo que iba sucediendo permanentemente. No obstante, buscamos un modo de adaptarnos y conseguir estar presentes dentro de esas dinámicas. Mientras Sara estaba escribiendo algunas anotaciones sobre lo que se estaba discutiendo en el conversatorio, yo intentaba relacionar los collages con los conceptos e ideas que ella iba destacando. De este modo, el soporte se iba recortando, adaptando y desplazando en base a las circunstancias y exploraciones que iban surgiendo en esos momentos.  

A medida que iban pasando los días, ya finalizaba el encuentro, la cartografía se entretejía entre hilos fluorescentes, líneas segmentadas que se entrecruzaban con conceptos emergentes y con diversos collages que con anterioridad habíamos construido en sesiones compartidas de trabajo. Al finalizar la tarde del penúltimo día del encuentro, miré mi móvil y el video que sería parte constitutiva de nuestra obra, había llegado sin problema para ajustarlo y acoplarlo al montaje.  

 

4.         La cartografía como territorio expandido: interacción entre materia, lo humano y no-humano

Sara Carrasco

 

Esta experiencia fue algo nuevo en mi faceta como artista, pues habitualmente el proceso de creación de obra tiende a ser bastante personal e individual. Sin embargo, éste realmente fue un proceso que, desde el comienzo, se pensó y se configuró colaborativamente y consensuadamente, con sus particularidades, sus zonas grises y espacios de resistencias usuales en cualquier tipo de relación. De hecho, este texto es reflejo de ese trabajo cooperativo y de diálogo continuo.

Como se anunció al inicio, el proceso comenzó un par de meses antes de que se realizara la escuela de formación dentro de un espacio de creación y reflexión marcado por el compartir, la amistad y los afectos que se entrecruzaban en los encuentros. Las sesiones consistían en coordinarnos en espacios aleatorios para compartir y hablar sobre conceptos, textos y autoras de los nuevos materialismos que nos invitaban a la reflexión, a la vez que realizábamos collages sobre aquello que se decía. Aquí, el espacio del aprender se configuró desde el compartir, las experiencias, los afectos y el proceso artístico.

Cuando llegó el día del evento todo siguió su curso rizomático de encuentros y desencuentros, idas, venidas, giros, momentos de incertidumbres, espacios de compartir conocimientos y experiencias vitales que marcaban una vivencia totalmente nueva para nosotras pues radicaba en lograr crear una obra no sólo in situ, sino también, en un plazo de 48 horas. Esto representó todo un desafío para nosotras, pero fue un desafío productor de aprendizajes, que provocó un shock y generó nuevos desplazamientos.

Ahora bien, me gustaría centrarme específicamente en el sentido expandido de la cartografía como territorio que intra-actúa “entre” y “dentro” de la materia, el espacio físico y virtual, lo humano, no humano y más que humano.

Exposición de la obra. Fotografía tomada por Sara Carrasco

 

La cartografía como método visual y proceso concreto de subjetivación (Guattari, 2000; Guattari y Rolnik, 2006) nos ayudó a trazar nuestra contemporaneidad como mujeres artistas, investigadoras y docentes; a delinear nuestras experiencias y confrontaciones, así como de lo que estaba ocurriendo en el encuentro y los conocimientos que ahí se estaban generando. Esto sin ninguna pretensión de generalizar y comprimir todo lo que ahí estaba ocurriendo, ni tampoco como un dispositivo “eficiente” de representación. Por el contrario, intentamos darle un carácter inacabado, abriendo espacio a aquello que no se mostró debido a las decisiones tomadas y al carácter inestable y performático del mapa, "a map that is always detachable, connectable, reversible, modifiable, and has multiple entryways and exits and its own lines of flight" (Deleuze y Guattari, 1983: 21). Esta tendencia rizomática que perseguíamos en la cartografía intentaba ofrecer múltiples desvíos y posibilidades de ensamblajes con el fin de explorar diversas conexiones que fuesen tejiendo el área mapeada como un devenir que no es posible controlar.

Con estas ideas en mente, tuvimos que pensar en un tipo de montaje que nos ayudara a que la obra se pudiese exhibir por ambos lados interactuando entre sí y, además, que el público pudiese rodearla y acercarse a ella de una manera poco frecuente en los museos o centros artísticos donde se prohíben tocar las obras. En esa tentativa, decidimos colgar la cartografía con hilos de seda transparente para que quedase suspendida en el espacio expositivo. Esto provocó que los visitantes la rodearan, la tocaran, interactuaran e incluso se fotografiaran con ella. 

En este sentido, el papel del cuerpo y el carácter performativo fueron aspectos muy relevantes en nuestra propuesta, pues ésta se desempeñó como una “cartografía corporal” (Rogowska-Stangret, 2017) que no sólo se entendía desde su carácter físico sino también virtual, donde se entrelazaban fuerzas humanas, no-humanas y materiales concentrando las áreas de proximidad entre el cuerpo y el mundo (ídem).

Exposición de la obra. Fotografía tomada por Sara Carrasco

 

5.      La experiencia personal y la virtualidad/presencia en la creación artística

Sara Bogarín

Vislumbro el nacimiento de un cuerpo barométrico, pluviométrico, anemométrico, higrométrico.

Un cuerpo poroso donde vendrá a respirar la rosa de los vientos.

Michel Tournier

Hace ya varios años que me fui del lugar en que nací, y lo que hasta entonces consideraba el aquí se transformó en una referencia geográficamente distante, un allá que, no obstante, permanecía de alguna manera tan cercano como siempre. Hoy, sentada en mi escritorio, escribo estas líneas desde ese allá que justo ahora es nuevamente el viejo aquí, reflexionando precisamente sobre la experiencia de estar sin estar y lo que me ha significado participar a distancia en este proyecto artístico.

Quisiera empezar precisando que esta experiencia constó para mí de dos fases. La primera, previa a la IV New Materialism Training School, durante la cual, reunida a lo largo de varias sesiones con dos compañeras en Barcelona, decidimos la manera en que habríamos de trabajar, avanzando tanto en la elección de técnicas y materiales, como en la conceptualización de la obra y el diseño del dispositivo. Durante estos encuentros compartíamos lecturas, opiniones y dudas sobre los conceptos que nos interesaba rescatar, al tiempo que íbamos elaborando los collages que habrían de formar parte de la cartografía.

La segunda fase, durante el desarrollo de la escuela de formación en Barcelona, supuso el gran reto de seguir trabajando de manera colectiva, esta vez a distancia. Mis compañeras, físicamente presentes en el evento, me enviaban en tiempo real grabaciones de las conferencias y fotografías; yo, desde México, trabajaba con éstos y otros materiales para crear imágenes que habrían de proyectarse sobre el dispositivo en cuestión.

Imagen creada por Sara Bogarín

 

Con respecto a la primera, esta segunda etapa marcó un cambio importante tanto en mi proceso de creación, como en la manera de relacionarme con mis compañeras y con la obra misma. No sólo tuve que adoptar herramientas digitales, sino que mi manera de estar presente en el proceso de creación colectiva se transformó. Yo intervenía las fotografías que alguien más había tomado, seguía haciendo collages, los digitalizaba y, al mismo tiempo que nos comunicábamos vía online, la cartografía y la edición del video iban tomando forma. De alguna manera, el abismo tiempo-espacio ya no era sólo vacío; la virtualidad dibujaba nuevas rutas por las que podíamos transitar, las imágenes circulaban en la red, modificándose unas a otras y creando nuevas conexiones, fisuras, desgarres y pliegues.

En este entanglement (enredo) el principio de presencia cobró un nuevo sentido. Lo virtual surgió como nueva forma de estar o experiencia de estar de una manera distinta, que me hizo cuestionar el binomio ausencia/presencia, una de las oposiciones que junto a real/irreal, pareciera ser un gran asidero de la razón. Pero ¿qué es la presencia si no la idea de estar? En esto radica la complejidad de lo virtual, pues genera un quiebre en el orden de las cosas y abre la posibilidad de la imposibilidad: La posibilidad de estar sin estar.

Philippe Qéau ve en los mundos virtuales nuevos laberintos que «nos enfrentan a experiencias nuevas del espacio y del cuerpo y a paradojas de un género nuevo. Pero, sobre todo, nos obligan a un esfuerzo de inteligibilidad, a una mejor comprensión de los lazos y nudos que enlazan las realidades y las apariencias, las ilusiones, los síntomas, las imágenes y los modelos» (Qéau, 1995:75). En este sentido, lo virtual sacude lo ontológico, desarticula y trastoca la lógica conocida. Pienso en Rimbaud y su deseo por desordenar los sentidos, y me atrevo a pensar que quizá nos encontramos frente a una mutación de los sentidos: la materia se expande, la realidad se convierte en un entramado de intensidades y sensaciones en donde todo se sitúa de manera dinámica, y la experiencia se transforma para acoger otras posibilidades de estar, en las que los cuerpos, tal como en el poema de Artaud que ha inspirado a Deleuze y Guattari, son cuerpos sin órganos, capaces de captar y hacer circular intensidades.

 

 

Referencias

Barad, K. (2012). Thinking with intra-action. In A. Y. Jackson y L. A. Mazzei (Eds.), Thinking with theory in qualitative research. Viewing data across multiple perspectives (pp. 118-136). New York, USA: Routledge.

Braidotti, R. (2000). Sujetos nómades. Buenos Aires: Editorial Paidós Ibérica.

Deleuze, G. y Guattari, F. (1983). Anti-Oedipus: Capitalism and schizophrenia. Minneapolis, USA: University Press.

Elkins, J.; McGuire, K.; Burns, M.; Chester, A. y Kuennen, J. (2013). Theorizing Visual Studies: Writing through the discipline. London, United Kingdom: Taylor Francis.

Guattari, F (2000). Cartografías Esquizoanalíticas. Buenos Aires: Manantial.

Guattari, F. y Rolnik, S. (2006). Micropolítica. Cartografías del deseo. Madrid: Traficantes de Sueños

Mazzei, L. (2013). A voice without organs: interviewing in post-humanist research.  International Journal of Qualitative Studies in Education, 26 (6), 732-740. doi: 10.1080/09518398.2013.788761

Qéau, P. (1995). Lo virtual. Virtudes y vértigos. Barcelona: Paidós.

Risler, J. y Ares, P. (2013). Manual de mapeo colectivo: recursos cartográficos críticos para procesos territoriales de creación colaborativa. Buenos Aires: Tinta Limón.

 

 

 

Sara Carrasco Segovia, sara_carrasco@ub.edu. Investigadora postdoctoral de la Universidad de Barcelona. Nació en Santiago de Chile. Doctora en Artes y Educación, artista visual, profesora de artes visuales e investigadora con conocimientos en el ámbito de la educación artística; cultura visual y digital; formación inicial del profesorado de artes; educación y género; experiencia con métodos etnográficos; Grounded Theory construccionista como método de análisis; y nuevos enfoques de investigación post-cualitativa. Dentro de los focos de interés, tanto en investigación como en la creación artística, se encuentran las teorías feministas post-estructuralistas, teorías post-materialistas y post-humanistas; la presencia del cuerpo en la educación y en el proceso formativo; así como la performatividad en educación. Junto con su trayectoria docente e investigadora, su experiencia artística se ha configurado principalmente a través del grabado y del área gráfica mediante prácticas en centros culturales y artísticos, así como en instituciones públicas universitarias; centrando su trabajo en el compromiso social y político, en el trabajo colectivo y en recuperar lo subjetivo. Actualmente trabaja como profesora e investigadora de la Universidad de Barcelona, técnica de soporte a la Investigación y participa activamente como integrante del grupo de Investigación Esbrina de la misma institución. Conjuntamente, desarrolla su trabajo artístico por cuenta propia centrándose en la ilustración y participando regularmente en actividades artísticas dentro del circuito de Barcelona.

Daniela Zuñiga López, danizeta@gmail.com. Nació en Santiago de Chile, es artista visual, profesora de arte y doctoranda en arte y educación con conocimientos en el ámbito de las Artes Visuales, Pedagogía Cultural, Intervención Educativa y Educación Artística. Orientada a generar y desarrollar y planificar proyectos artísticos y talleres educativos en el ámbito cultural. Experiencia artística y educadora en Artes Visuales, prácticas de investigación en museos, centros culturales y programas educativos en el ámbito cultural y escolar. Actualmente cursa su cuarto año en el programa de doctorado de arte y educación en la universidad de Barcelona, donde investiga un taller de arte y activismo en Balmaceda Arte Joven en Santiago de Chile, en la que participó con jóvenes a través de un método de investigación acción participativa llamado Cartografía pedagógica (2017, cuyo trabajo artístico fue expuesto en la galería de arte de BAJ (Chile). Es miembro del colectivo COLL2 donde trabaja el collage desde un posicionamiento crítico y social, realizando diversos encuentros con la intención de generar instancia de reflexión, conversación y creatividad a través de subjetividad e imaginario social. Se han realizado diversos encuentros en la ciudad de Barcelona, entre ellos están Cartografiando el cuerpo I, II, y III- Barcelona; Recortando los roles a través del collage; Collage y migración: territorio sin frontera, Collage y política, Más allá del Macho: masculinidades y collages, Jam de Collage y Collage Party.

Sara Bogarín Flores, bogarin.sara@gmail.com. Nació en la ciudad de La Paz, México. Miembro del colectivo COLL2, trabaja desde hace tiempo el collage como una herramienta de cuestionamiento y un espacio de reflexión crítica. Como docente e investigadora se ha desarrollado en los ámbitos de Lengua y Literatura, Ciencias Sociales y Artes Visuales, dedicando parte de su trayectoria a la investigación en centros culturales, y al diseño y coordinación de proyectos artísticos y talleres educativos en México, Francia y Barcelona. Actualmente realiza una tesis doctoral en Artes y Educación en la Universidad de Barcelona, utilizando métodos visuales como metodología de investigación.