He oído una voz en el desierto. Chantal Akerman: traducir la distancia | MODESTA DI PAOLA

Chantal Akerman, "A Voice in the Desert"

(…) la frontiera è la metafora sempre presente nell’arte de la frontera, un tipo di arte che si occupa di temi quali l’identità, l’attraversamento dei confini e il simbolismo ibrido. (…) La frontiera è il luogo della resistenza, della rottura, dell’implosione de dell’esplosione, della ricomposizione di frammenti per creare nuovi assemblaggi. Le artiste della frontiera cambian el punto de referencia, rompono la netta separazione tra le culture e creano nelle loro opere d’arte una cultura ibrida, una mestizada.[1]

 

El vídeo A voice in the Desert fue concebido para la Documenta de Kassel de 2002, como parte de la instalación From the Other Side, que proponía un recorrido estructurado en tres partes. En la primera sala, un monitor reproduce en bucle el último plano de la película: la cámara situada en el interior de un coche recogía imágenes nocturnas de una autopista americana, mientras que la voz de Chantal Akerman leía un texto en castellano y en inglés, sobre la desaparición de una mujer mexicana que trabajaba en los Estados Unidos. En la sala central, seis trípticos compuestos por monitores multiplicaban la imagen de la frontera y planteaban la paradoja de una frontera inexistente que dejaba que todo se colase: viento, polvo y animales; excepto los hombres. En la tercera sala, una pantalla se proyectaba en el interior de otra pantalla. Se había colocado una pantalla de 10 metros de base en la frontera del desierto de Arizona entre dos montañas, una norteamericana y la otra mexicana. Sobre esta pantalla se proyectaban los últimos minutos de la pelicula De l’autre côté.[2]

Une voix dans le désert desvela una gran paradoja: la imagen se inscribe en el paisaje desértico y empieza a desvanecerse con la llegada del día. Esta desaparición se pueblada de sueños rotos, de hombres y mujeres, vivos y muertos, en busca de una vida mejor. El vídeo se enfocaba sobre la historia de una mujer que, habiendo conseguido cruzar la frontera para ir a Estados Unidos consiguió aparentemente una nueva vida. Sin embargo, de repente se desvaneció, así como el mismo vídeo proyectado en pleno desierto se desvanece con la llegada de la luz del día. A continuación se transcribe la historia narrada por Akerman y traducida una y otra vez a lo largo de toda la duración del vídeo:

David no sabe cómo su madre pudo sobrevivir pero sobrevivió. Tampoco sabe cómo logró llegar a Los Ángeles. Sin duda, hizo trabajos pequeños en el camino. Sin duda, durmió en la calle o en granjas o en parques. Se sabe que trabajó en una gasolinera y en una cafetería, y a menudo como mujer de la limpieza. Pudimos seguirle los pasos de ciudad en ciudad e incluso un poco en Los Ángeles. Al cabo de un tiempo perdimos sus rastros en Los Ángeles porque al cabo de un tiempo los hijos y las cartas dejaron de llegar. Es por esta razón, para buscarla que David también pasó la línea. Trabajó como camarera y un día no volvió más, trabajó como mujer de la limpieza y un día no volvió más. Hablaba poco, hacía su trabajo, era amable (…) Dejó un vacío cuando se fue. Sobre todo lo niños la echaron de menos. El dueño le dijo a David: “ella vivía aquí y se fue”(…). Tal vez se fue a México. (…) Por qué se fue no tengo ni idea. Dejó el dinero del alquiler sobre la mesa y … no dejó ninguna carta, ni nada, no tenía gran cosa. Yo no estaba en casa cuando se fue, seguramente aprovechó la oportunidad. No tengo mucho que decir sobre ella. Sin embargo, con migo es fácil intimar. Ella no veía ni a hombre ni a mujeres. Siempre salía más o menos a la misma hora y volvía más o menos siempre a la misma hora. A veces los domingos iba a la playa: lo pienso porque los domingos había un poco de arena en la escalera. A veces salía algunos minutos para fumar, no me gusta que se fume en la casa; entonces ella deambulaba un poco en la calle mientras fumaba, parecía pensativa, pero en qué pensaba, esto no puedo decírselo. Siempre estaba bien arreglada. Se notaba que planchaba su ropa. En la bodega hay una lavadora y una secadora. Pero ella tenía que planchar su ropa en su habitación. Solía poner la radio cuando planchaba, yo la oía. Una vez hizo que se quemasen los fusibles de la casa. Peros seguramente no era culpa suya. En fin, se fue poco después. Me pregunto si se fue a México o a otro lugar. A veces pienso que está muerta, pero es porque suelo tener ideas negras. No está muerta, está en México o en otro lugar. Pero doónde, esto no puedo decírselo. No la volví a ver en el barrio. (…)[3]

Esta historia repetida más veces desvela en realidad la voluntad por parte de Akerman de denunciar los miles de casos parecidos a éste. En México, a lo largo de la frontera cercada y con alambres de púas que separa a este país de los Estados Unidos, Chantal Akerman se encuentra con hombres, mujeres y adolescentes, permanentemente perseguidos por los servicios de migración norteamericana cuando intentan escapar de la miseria. Si logran cruzar la frontera con vida, terminan siendo parias, exiliados y explotados:

Se trata de evitar todo sistema binario como: aquí está México, con sus pobres y aquí están los Estados Unidos, su El Dorado; aquí está México, con una antigua cultura – que también tiene su crueldad, su corrupción, pero que es parte de la vida -, y aquí está Estados Unidos, donde se pasea la muerte, una aculturación y lo primitivamente moderno. Todo esto, sin embargo, existe (pero es mucho más complicado que eso) y hay que olvidarlo cuando uno va allí. Hay que saberlo y, no obstante, olvidarlo para hacerlo existir.[4]

El eco de palabras como “suciedad”, “horda” e “invasión” mora en las tierras de Arizona que se tocan y al mismo tiempo se separan de México. La cacofonía de voces que componen este eco comporta actos que revelan de forma primitiva y arcaica el sentimiento del miedo. Asustados por el desorden que corromperá el orden y la impureza que contaminará la pureza, los rancheros de Douglas y de la región del norte de esa pequeña ciudad, actúan con sus propias leyes y con total impunidad en una guerra en contra de los inmigrantes mexicanos que cruzan la frontera. En esa árida tierra de suciedad, entre montañas y desierto, Chantal Akerman encuentra un espacio trágico que encierra en sí mismo las semillas del asesinato o incluso de un suicidio postergado. Para ella, lo que atrae a nuestra imaginación europea es la tragedia propia de este espacio, una tragedia que se hace legible por la distancia entre nosotros y ellos. La medida de esta distancia nos aleja de la tragedia y nos evita una implicación afectiva y personal. Sin embargo, recortar la medida de la distancia significa entender, y entender para Akerman significa crear una historia contada una y otra vez en dos diferentes idiomas para vivir paso a paso la itinerancia de una mujer desaparecida:

Her most important achievement is the rendering of this itinerant life in a unique cinematic language, whose syntax is composed of a static shot alongside a traveling shot.[5]

En Douglas y los ranchos, la frontera y el desierto bajo su sol son visibles. Allí Chantal Akerman recoge las impresiones de una historia que no había podido entender sino recortando la distancia:

(…) el misterio del desierto, de los espacios abiertos, de una naturaleza tan vasta y a veces tan terrible, en la que el hombre se siente solo y fuerte ante la inmensidad, cuando anochece bruscamente tras una puesta de sol casi violenta que tiñe las montañas y las rocas de un rosa intenso. Es entonces cuando contienes la respiración.[6]

[1] Gloria Anzaldúa, “Le artiste chicane: esplorare Nepantla, el Lugar de la Frontera”. Trad. di Annarita Taronna. Scritture Migranti, ob. cit., p. 179. En referencia a la condición de la Nepantla véase también otro articulo de Paola Zaccaria: “Living in El lugar of Trasformations, Translating Vision into Writing”. pp. 182-193. Pdf disponible en la página web de la Universidad de Bari:

http://www.forpsicom.uniba.it/public/files/Zaccaria.Translating%20writing%20into%20vision%20.pdf

[2] François BONENFANT, Cinéma, Paris, Centre Pompidou Abril, Mayo y junio de 2004.

[3] Transcripción del texto leído por la artista en castellano e inglés. Quién habla es la compañera de piso de la mujer desaparecida en Los Ángeles. Después de cuatro meses David cruza la frontera para buscar a su madre, que no da noticias desde hace mucho tiempo.

[4] Chantal AKERMAN, “Carta de intención para De l’Autre Côté”, en Chantal Akerman. An Autobiography. Catálogo de la exposición D’Est. Al Borde de la ficción (8 de abril al 30 de mayo de 2005). Malba, Fundación Costantini, Buenos Aires, 2005, p. 103.

[5] Edna MOSHENSON, “Chantal Akerman: A Spiral Autobiography”, en Chantal Akerman, Museum of Art, Tel Aviv, 2006, p. 15.

[6] Chantal AKERMAN, “Al otro lado”, en Entre Fronteras. Between Borders, Catálogo de la exposición en Marco (Museo de Arte Contemporáneo de Vigo) de 09.02.07 a 20.05.07. Comisaria Carolina Grau. La versión inglés del texto traducido del francés por Muna El Fituri, fue publicada como “The Other Side”, en Documenta11_Platform5: Exhibition, Hatje Cntz Publishers, Ostfildern-Ruit, Kassel, June 8 – September 15, 2002, pp. 546-548. El texto original: The mystique of the desert, of open spaces, of a nature so vast and sometimes so terrible, when man is alone and powerful in the face of this immensity, where night falls suddenly after an almost violent sunset which colours the mountains and rocks an intense Pink. It is then that one holds one’s breath.