“Mustard Seed Forest” de Yang Li | STACEY KOOSEL

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Yang Li (1982) “Mustard Seed Forest” (Abril 2012) Medios: acrílico, plástico, aluminio.

 

Yang Li (1982) “Mustard Seed Forest” (April 2012) Medios: acrílico, plástico, aluminio.

 

Mustard Seeds Forest (“Bosque de Semillas de Mostaza”) de Yang Li es una instalación que reúne la tradición oriental e historia con la historia y la estética contemporánea occidental. La artista se inspiró y desarrolló el marco teórico a partir de un mañuela didáctico y filosófico de pintura tradicional china de las dinastías Ming y Qing titulado The Mustard Seed Garden Manual of Painting (“Manual de Pintura del Jardín de Semillas de Mostaza”) (Jie Zi Yuan Hua Zhuan 芥子园画传) también traducido al inglés como The Tao of Painting – A Studi of the Ritual disposition of Chinese painting (“El Tao de la Pintura – Un estudio de la disposición ritual de la pintura china”). Éste no es en realidad un único libro, sino una serie de libros editados por Li Yu entre 1679 y 1701 con temas especializados como: Libro de los Árboles, Libro de las Orquídeas, Libro de las Rocas y Libro de Plumas y pieles y Plantas con Flor [1]. El manual fue recopilado por Li Yu en un intento de consolidar las pinturas de los artistas más apreciados más allá de su mera existencia en colecciones privadas, convirtiéndolas en puntos de referencia accesibles para profesionales, tradicionalmente divididos en tres clases: artesanos, historiadores y literatos (eruditos).

La semilla de mostaza se considera la semilla más pequeña, y el jardín de mostaza sugiere el concepto de que algo más grande y complejo puede crecer de los orígenes más humildes e insignificantes. La variante occidental del dicho “los robles fuertes crecen de los castaños pequeños” se originó en el siglo XIV. Hay otros significados asociados a la idea de las semillas en la cultura de china, como la de la muerte y el renacimiento, que deriva del proceso por el que las plantas tienes que morir para que las semillas puedan cosecharse. Esta idea del nacimiento-muerte-renacimiento ha sido un tema ampliamente explorado en el trabajo de Yang Li, a través de la metamorfosis de una artista joven y emergente.

Yang Li (1982) “Calligraphy in Space”, (2008). MedioS: cerámica, madera.

 

Yang Li (1982) “Calligraphy in Space” (2008). Medios: cerámica, madera.

 

Después de graduarse en la Academia de Bellas Artes de Tianjin en China, Yang Li se mudó a Tallinn, Estonia para estudiar escultura e Instalación en la Academia Estonia de las Artes. Exploró su deseo de combinar la estética china tradicional con las formas contemporáneas occidentales por primera vez en Caligraphy in space (“Caligrafía en el Espacio”) (2008), una escultura de cerámica y madera.

Sin embargo, en sus obras siguientes como Baby Carriage (2009) y My Time (2009) se encontró en un territorio ajeno como artista, trabajando con medios y estilos que eran la antítesis de su educación china en bellas artes, en caligrafía y pintura.

La educación clásica en Bellas Artes de Yan Li en Tianjin incluyó estudiar con el mundialmente reconocido maestro de pintura literaria tradicional, Huo Chun Yang, conocido por su exploración del Tao y la filosofía Zen en sus pinturas. En la parte teórica de su tesis de Master, Yang explica cómo vivir en un país diferente, adaptarse a nuevas culturas y aprender nuevas estéticas cambió su visión anterior del mundo y sintetizó algo nuevo a partir de lo viejo que quedó directamente reflejado en su trabajo.

“La contribución más famosa del pensamiento hegeliano tiene que ver con la antítesis, tan parte del todo como puede serlo cualquier otra parte. Es como irse tan lejos de casa que cuando vuelves “tú” ya no eres el “tú” que pensabas, y tienes que hacer algo al respecto; y surge un tercer “yo”, quizás más sintetizado”.[2]

El efecto de alienación y distancia tienen un doble papel, tanto en los artista como en el público cuando exploran nuevos símbolos y contextos – creando un nuevo lenguaje, mirando a través del lienzo a la heterotopía intangible.[3] El propio proceso de pintar, según el manual de Li Yu, en tanto que proceso orgánico, en el que la posición de una línea o una pincelada “cultiva” el siguiente movimiento, es una imitación o mimesis de la naturaleza. “Estas habilidades, como señala el maestro, deben hacerse visibles con el menor uso posible del artificio de las líneas, con “pocos giros de muñeca”, para indicar la total fusión de la mente-cuerpo que podemos llamar artista y “eso que encierra” en su interior”.[4] “Eso encerrado” en el interior del artista y el lenguaje usado para expresarlo puede entenderse como “Tao”, que podría traducirse como unidad con el camino y lo eternamente innombrable. Tal como empieza el texto clásico del Tao Te Ching de Lao Tzu:

“El camino que puede decirse

no es el camino constante

El nombre que puede nombrarse

No es el nombre constante” [5].

El intento de comunicar “algo más allá de las palabras”[6] es parte de los aspectos intangibles de la pintura china; además de los elementos occidentales de composición y perspectiva, hay otras dimensiones como el flujo del Qui (energía), la resonancia espiritual, el equilibro y el antropomorfismo de los animales, los árboles las rocas y el agua. Mustard Seed Forest alberga mensajes y símbolos ocultos, el espacio negativo connota niebla y bruma al tiempo que traza el camino para que los visitantes deambulen por el bosque, en un laberinto de árboles, piedras, cascadas y un singular pájaro en un árbol. Las piezas del plástico, que van desde el techa al suelo, sobre las que están pintados los árboles en estilo caligráfico, atrapan y desvían la luz natural de modos inesperados e interesantes. Cuando Mustard Seed Forest se expuso por primera vez en el Museo de Arte Contemporáneo de Estonia, la forma de la sala y la luz natural del invierno tardío que se colaba por las ventanas rebotaba sobre los lienzos transparentes del boque para crear un efecto de agua ondulante en los estanques y cascadas de caligrafía.

ang Li (1982) “Mustard Seed Forest” (April 2012) en el Museo de Arte Contemporáneo de Estonia

 

La esencia del incienso japonés flota entre el bosque de caligrafía creando una experiencia multisensorial.

 

El efecto de un laberinto de árboles de caligrafía, las variaciones de luz que replicaban perfectamente el agua ondeante y el penetrante olor del incienso japonés en una fría y abandonada fábrica de la era soviética – convertida en museo de arte – era una experiencia sensorial seminal. Como en la performance, que no puede replicarse, había algo que sólo podía experimentarse entendiéndolo como algo que está “más allá de las palabras”. La pintura de rollos tradicional china a menudo usa figuras humanas para invitar al espectador a perderse en el pasaje; Mustard Seed Forest es una instalación de paneles transparentes que incorpora la interacción humana para crear una experiencia tridimensional de deriva por un bosque de caligrafía china; al perderse entre otros alfabetos y símbolos el espectador puede navegar por el laberinto para ver la selva en sus partes individuales o mirarla en conjunto, desde fuera, el mensaje cambiante en cada ángulo.

Como escribe Li Yang en su ensayo teórico, la obra fue un proceso muy personal y un viaje de descubrimiento, conteniendo al mismo tiempo un gran esfuerzo altruista de unidad y entendimiento muto. Su intento de crear una experiencia sensorial que es espontánea y auto-referencial invita al espectador a ser partícipe de una contemplación transcultural de la naturaleza y el arte, de lo oriental y lo occidental, de la forma y el espacio. Mustard Seed Forest nos invita a algo intemporal, sin lugar, a ver la magnificencia de la vida a través de otro sistema de símbolos, de otro lenguajes que, en el mejor de los casos, puede crear los sentimiento de placer, sorpresa y curiosidad buscados por la artista y, en el peor, verse desde la lente xenofóbica del estereotipo de otras culturas y estéticas, y confundir un homenaje a lo tradicional con una inhabilidad para experimentar con lo que podrían ser considerados medios más contemporáneos.

Mustard Seed Forest se exhibió dos veces en un corto período de tiempo, con gran aceptación del público y mucha atención de los medios. La primera exposción fue a principios de Abril de 2012 en el Museo de Arte Contemporáneo de Estonia, y fue rápidamente seguida por una invitación de Kirke Kangro – curador de la exposición internacional “Exotic” en el Art Hall de Tallin desde Abril hasta Junio – para exponer la misma pieza de nuevo. La obra de Yang Li ha sido destacada en los medios de Estonia y del extranjero, y ha demostrado tener su lugar entre los más reconocidos artistas de Estonia. Mustard Seed Forest es una exploración de la compleja relación entre el estatus de insider y outsider de una artista china que encontró su voz en el fértil mundo del arte Estonio.

Yang Li (1982) “Mustard Seed Forest” (May 2012) en el Tallinn Art Hall.

Yang Li (1982). “Mustard Seed Forest” (May 2012) en el Tallinn Art Hall.

 

La exposición “Exótica” está abierta al público desde el 22 de Abril al 3 de Junio de 2012 en el Art Hall de Tallin (Konstihoone) Vabaduse väljak 8, Tallinn, Estonia. Horario: Miércoles 12.00 a 22.00; Jueves a Sábado 12.00 a 16.00. Para más información: www.kunstihoone.com, e-mail: info@kunstihoone.eem, telephone +372 644 2818

 

Notas:

[1] Sze, Mai-mai (editor). The Mustard Seed Garden Manual of Painting. New Jersey: Princeton University Press, 1977.

[2] Li, Yang, Mustard Seed Forest. Tallinn: Estonian Academy of Arts, 2012. Pg. 21

[3] Foucault, Michel. Of Other Spaces, Heterotopias.1967

[4] Li, Yang, Mustard Seed Forest. Tallinn: Estonian Academy of Arts, 2012. Pg. 14

[5] Lao, Tzu. Tao Te Ching. New York: Penguin Classics, 1967. Pg.57

[6] Li, Yang. Mustard Seed Forest. Tallinn: Estonian Academy of Arts, 2012. Pg.4