PERDIDO / SE BUSCA | PEDRO DONOSO

 

Ante la desaparición de un ciudadano nos preguntamos:

 

¿Dónde está?

¿Qué han hecho con él?

¿En qué lo han convertido?

¿Lo han encerrado en un sótano por no pagar sus impuestos?

¿Lo golpean, lo electrocutan, lo intimidan?

¿Qué hacer?

¿Enviar emails?

¿Habría que difundir su foto por todo el país, pegar afiches en las calles?

(¿Qué debería decir bajo la foto: MISSING o WANTED?)

¿Se puede suponer que no lo matarán?

¿Le darán un susto, intentarán sacarle el alma del cuerpo para dejarlo convertido en un zombi obediente que no arma líos, que no desafía a nadie, que acepta cabizbajo?

¿Intentarán acabar con él sin matarlo?

¿Tratarán de que abandone la lucha que da vida a su obra?

¿Querrán que deje el arte?

¿Querrán convertirlo en mártir?

¿Merecerá morir en la cruz (con una corona de espinas, para más inri)?

¿Merecerá que dé su sangre por los más de mil millones de ciudadanos que aceptan seguir en la pasividad de un sistema aplastante?

¿Llegará a resucitar?

¿Cómo lo miraremos a la cara cuando lo veamos volver?

¿Cambiaremos de actitud, aprenderemos de su ejemplo o aceptaremos el poder de los malvados?

Pero ¿quiénes son, quién lo tiene retenido?

¿Simples funcionarios del aparato policial, hombres de pistola en la sobaquera, gente que se arremanga la camisa para abofetear?

¿Son hombres que reciben un salario para acallar cualquier disidencia con el sudor de su frente?

¿Quién les paga, cuánto les pagan, para qué les pagan?

¿Son ellos culpables o siguen instrucciones?

¿Quién les da las instrucciones?

¿Quién niega la libertad?

¿Qué libertad?

¿La libertad para silenciar?

¿Servirá de algo?

¿Continuaremos haciendo preguntas?

 

Ai Weiwei: ‘Yo tengo que hablar por la gente que tiene miedo‘.