Proceso, Proyecto y riesgos inevitables | STUDIO ++

Entrevista con MODESTA DI PAOLA

 

Italiano

Breathing as a revolutionary message, 2014.

 

¿Por qué arte público?

Cada uno decide el lugar más adecuado para situar su propio trabajo y esto funciona para el arte y los artistas. En nuestro caso, la dimensión pública de la obra es una fase de la propia investigación. Nuestro interés por lo público ha llegado desde varios frentes: desde los estudios que hemos desarrollado a lo largo de los años, incluso en nuestras lejanas tesis de arquitectura, y también desde nuestra tendencia a ver en la comparación con “el tema público” un poder comunicativo que permite que ciertas ideas lleguen más rápidamente.

Público, por ejemplo, es un trabajo en la web, como Estendersi o Navigare per noi. En ambos casos hemos creado un paisaje que combina la visión íntima del mundo con la posibilidad de hacerla pública. Este paisaje nos permite utilizar la experiencia de cada uno, cotidiana y común – utilizando, por ejemplo, una cámara web – y convertirla en algo simbólico, metafórico, en otra oportunidad para ver el mundo. Por último, aunque hay varias posiciones en nuestro colectivo, buena parte de la motivación que nos lleva hacia lo público está vinculada a la responsabilidad del artista. Creemos que existe esta responsabilidad porque, por encima de todo, el arte supera y pone en práctica dos términos de los que se ha abusando tanto en los medios de comunicación como imagen y palabra, por lo que nos permite dar confianza, volver a creer en lo que vemos y en lo que leemos u oímos.

En este sentido el arte público tiene otra buena razón para ser desarrollado.

 

Monumento al futuro, 2011

¿Quién es el “público” en el arte público?

Tal vez, en este caso, se debería hacer una distinción entre público y audiencia (espectadores).

Esta distinción ha ganado importancia en los últimos años, en los que el arte en el espacio público está disfrutando de una enorme atención por su relación con las formas de turismo de masas. En algunos casos, a veces muy populares, en el arte del espacio público no hay un “público” sino más bien una “audiencia” o una entidad colectiva que en la práctica recibe una obra de forma pasiva. Aunque nos mantenemos alejados de la calificación “adecuado/incorrecto”, lo que es “público” en nuestro trabajo es una parte de la propia obra, sin la cual la obra perdería significado. Esto no excluye que haya una audiencia.

El “público” entra en el proyecto de la obra porque justifica su presencia en un lugar determinado, las elecciones lingüísticas, las referencias formales, la aproximación al espacio.

Otra distinción útil en relación a este tema es la idea de participación: para que una obra de arte público incluya al público no es necesario que éste participe directa o conscientemente, sino que sería necesario simplemente que el artista cree un punto de orientación fundamental hacia ello. Podríamos decir que el público es un grupo de personas (quizá correspondientes a una comunidad) que entra en la definición y la justificación de la obra.

Terzo Giardino, 2012, 2013, 2016.

 

¿Qué esl el “arte” en el arte público?

Sin duda, es aquella parte que pone en relación profunda el espacio (o contexto), la gente y la obra. Como pasa a menudo, se trata de una tensión, de algo hacia lo cual la obra se dirige y que no es determinable a priori, cuando el artista decide que la obra está lista para enfrentarse con el mundo. Esta condición implica el riesgo de imponer al artista que acepte “verificaciones” de su proyecto, es decir, conlleva una revisión que bajo ciertos parámetros forma parte del recorrido de la investigación, pero bajo otros, comporta también un fracaso.

Navigare, 2013.

 

¿Dónde está el espacio para el arte público?

Esto depende del periodo histórico. Hoy en día, por ejemplo, la escala y los temas del paisaje forman parte de territorio, del espacio en el que se define una obra de arte público. La importancia política de la conciencia ecológica y otros temas de creciente interés integran activamente el sistema “paisaje” en el complejo de mecanismos de poder, en los procesos de acondicionamiento, en el desarrollo de la vida cotidiana de las personas o en la investigación de símbolos suficientemente representativos hacia la que todos tendemos.

El tema del poder en relación a los hitos del arte ha sido tradicionalmente propiedad de los contextos urbanos, y sus expresiones más claras y canónicas son el monumento o, en antítesis, su discusión con una perspectiva crítica en relación con los procesos participativos, inmateriales, temporales o efímeros. Hoy en día, esto funciona sólo en parte, en tanto que logramos ver en la escala y en las dinámicas del paisaje temas análogos a los que hasta ahora se han tratado para los contextos urbanos. Este principio vale sin duda en nuestro trabajo.

Ya desde que trabajábamos con pequeñas esculturas en galerías, el tiempo y la trasformación han sido los elementos constitutivos de nuestro trabajo. Después, al orientarnos hacia proyectos para el espacio público y para el paisaje, nos hemos dado cuenta de que los procesos de trasformación que daban forma a las esculturas, aunque aplicados a un barrio de Miami o a una variante de un monumento (Monumento al futuro), se cargan de un valor social o político; casi como si fuera la escala la que les da esta autoridad.

 

¿Cuando es arte público?

La respuesta está ligada a la pregunta por que “qué”. El arte en el espacio público se enfrenta directamente a una gran prueba de selección, donde hay muy poco que decir al artista si no que hay que esperar y ver lo que sucede una vez que el trabajo empieza a interactuar con la ciudad o con el paisaje. Sin duda, cuando la obra es reconocida por parte del público – si es que lo es – se crean las condiciones para hablar de una obra de arte público. Sin embargo, estas condiciones no son siempre tan fáciles; intervienen otros elementos intervienen que complican las cosas, como por ejemplo las intenciones políticas que sostienen los procesos top-down del arte en el espacio público, que los promueven bien porque son capcaed de valorizar el pasado o bien porque están en grado de hacer crecer la economía de un territorio. A nuestro modo de ver, en el mejor de los casos, el artista “baila” con esta dificultad, pero en el peor, se encuentra “escalándola” a través de procesos complejos como los de la comunicación de masas. A todos nosotros toca encontrar un equilibrio ético, una vía propositiva que lleve a estas condiciones y sea capaz de recogerlas para mediar con los mensajes críticos, profundos y revolucionarios. Esto nos han enseñado los grandes modelos, y esto es lo que tenemos la obligación de intentar hacer nosotros también.

 

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Studio ++: Fabio Ciaravella (b. 1982), Umberto Daina (b. 1979) and Vincenzo Fiore (b. 1981) founded Studio ++ (Studio plusplus) in 2006: an artist collective based in Florence. In the same city they all attended Architecture faculty.
Using a design oriented approach in work of art production, Studio ++ research concerns work of art public condition, ideas and shapes of change, everyday life’s new technologie influence in contemporary world perception.
The research of the collective focuses on the formulation of a method of analysis and representation of the reality in a close symbiotic connection with the concepts of the ‘relationship of limit’ and ‘postponed time’. 
Studio ++’s architectural education, social engagement, attention toward new technologies, theoretical studies in participatory processes and landscape, locate its work as a multidisciplinary dialogue which starts from both the art point of view and archtectural skills.