Perspectivas sobre el Arte en la Red en Bolivia | ROSANA MORATO

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jodiDay 66 (1994) de Jodi.org, referentes del Net.Art a nivel internacional
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¿Existe una práctica representativa de Net.art en Bolivia?

Cuando me planteé la pregunta, no recordé ningún artista boliviano que se dedique explícitamente a ello. Así que empecé preguntando.

Mi primera idea fue preguntarle a Internet. Allí encontré que en 2009 y 2011 se realizó Cibercepción, un festival de Videoarte, Net.Art y Música Electrónica. Pensé que si se organiza un festival específico, sin duda tendría varios artistas con los cuales empezar la investigación. Pronto me di cuenta de que sería más complicado.

En la extensa programación del festival sólo había una charla dedicada al Net.art, titulada «Arte Digital, Net.art, Sound Art y Electrónica» y dictada por Brian Mackern, quien se referiría a sus procesos creativos. Mackern es un artista uruguayo que ha desarrollado la mayor parte de su producción artística en el área del Net.Art y Sound Art. Sus obras han recibido diferentes premios – entre ellos el 1º Premio 50 Salón Nacional de Artes Visuales Montevideo 2002, 1º Premio “Best Multimedia Author” del IX Canarias Mediafest 2004 y el Premio Apoyo a la Producción Artística MAD03 Madrid 2003. Sin duda, Mackern es un buen ejemplo de artista de la red, pero no es boliviano.

Pensé que en la Academia Nacional de Bellas Artes tendría más claro el panorama, y entrevisté a la directora, Ana María Irusta.

P: Estamos con la directora de la Academia de Bellas Artes de la ciudad de La Paz y ella nos va a dar su criterio respecto al Net.Art. ¿Cual es su entendimiento del Net.art?

R: Bueno, el Net.art debe estar catalogado dentro del arte a través de Internet o de la aplicación de nuevas tecnologías de la comunicación. Pero tendríamos que muy poco que hablar en referencia a esta nueva visión tecnológica, porque en la Academia Nacional de Bellas Arte ni siquiera para la dirección tenemos Internet. Por lo tanto no lo utilizamos, si bien los estudiantes sí lo utilizan en forma individual o cuando van a puestos públicos para entrar a Internet. Y esa es una gran carencia, no sólo en la Academia, que es una de las que más completos tiene sus materiales, sino a nivel nacional. Además, propiamente el Net.Art se utiliza más en diseño gráfico, y son los estudiantes de diseño gráfico los que supuestamente deben utilizarlo en la Facultad de Artes de San Andrés. Y aquí lo utilizan de forma individual, consultando. Ya le decía: algunos estudiantes tienen en su casa en forma particular y otros van a los salones de internet. 

P: ¿Usted ha presenciado en la ciudad de La Paz o en Bolivia, tiene conocimiento de artistas que trabajen en Net.art, o de exposiciones, muestras o de alguna actividad referente a esta especialidad?

R: Sí, recientemente han llegado, con motivo de hacer historietas, con motivo de concursos que se han lanzado – por ejemplo, el año pasado la fundación Patiño – para hacer historietas casualmente en referencia al Net.art, utilizando esta tecnología.  Pero son muy pocos los espacios y no hay mucho interés por el momento. Este interés se ve más en aquellos jóvenes manipulan la máquina constantemente, y ahí vamos a ver a los estudiantes de diseño gráfico, que ya utilizan paquetes para hacer historietas, para hacer otro tipo de arte a nivel tecnológico. Entonces son pocas las instituciones y todavía nos falta hacer prospectiva de Ineternet aquí. 

P: ¿Diría entonces que el Net.art en Bolivia es todavía poco visible? 

R: Sí, muy poco visible, muy poco utilizado y todavía no ha despertado las expectativas en los artistas tradicionales. En primer lugar, porque todavía no manejan la tecnología. Quienes están mas interesados son los jóvenes que manejan muy bien paquetes de diseño o manejan muy bien la comunicación via Internet. En España ya desde muy jóvenes, muy niños, la empiezan a utilizar, y demás allá hay concursos nacionales e internacionales. Casi en toda Europa. Y bueno, nosotros todavía estamos recién queriendo incursionar dentro del campo. Ya le digo, aquí en la Academia solamente se utiliza en diseño gráfico.

Al salir de su oficina, le pedí a la secretaria el plan de estudios. Efectivamente, no contemplaba ninguna asignatura vinculada con nuevas tecnologías.

Salí desconcertada de allí. Las respuestas habían sido muy descontextualizadas de la realidad.

Entonces contacté con Bernardo Resnikowski , director del espacio creativo IMA, una galería de arte muy activa que, a mi criterio, reúne a la sangre joven y talentosa de La Paz. Me imaginé que él podría tener más idea al respecto.

P: ¿Nos puedes contar dónde trabajas?

R: Tengo una galería de arte que se llama IMA, de arte contemporáneo joven boliviano

P: ¿Cual crees que es el trabajo de los artistas vinculados al Net.Art en este país?

R: No creo que exista directamente una relación hacia el Net.Art como una corriente, sino como un equívoco ejercicio de jugar alguna vez. Y si bien hay un par de artistas que han hecho obras efímeras, o quizás procesos creativos parecidos a obras, no creo que haya este acercamiento, ni siquiera un movimiento ni nada parecido. 

P: ¿Crees que se consume Net.Art en este país?

R: Sí, como en todo el mundo donde existe Internet, digamos decente, calculo que la gente está expuesta a blogs, facebook, gifs, memes, remixes de video y un montón de cosas. Pero no creo que lo tomen como Net.Art.

Entonces volví a Internet y le pregunté a Facebook si sabía de alguien. Y sí, pronto surgieron algunos nombres y me puse en contacto con ellos. Me di cuenta de que se referían a WebArt y no a Net.Art. Ellos promocionaban sus obras por la red, pero no generaban obras en y para la red.

Pensando en el esquema típico del proceso de comunicación, tenemos un emisor – en este caso el Net.artista – un mensaje – la obra en sí – y un receptor, en este caso los usuarios de Internet. Entonces, me interesó saber si es que el Net.Art se consumía en Bolivia, si estamos en el proceso como usuarios.

En la inauguración de una muestra de la Bienal del Cartel celebrada en el centro Cultural de España en La Paz, pregunté entre mis contactos y artistas conocidos si consumían obras de Net.Art. Me recomendaron varias páginas, y descubrí que varios tienen vidas paralelas en este espacio.

Pronto se inició un debate acalorado respecto al vacío de producción que había encontrado. Les pregunté por qué creían que no producimos este tipo de obras aunque sí las consumimos. Varias fueron las respuestas, pero en un punto coincidieron en que el miedo a la mediación tecnológica está inserto en el imaginario de nuestra identidad nacional. No nos reconocemos como emisores de este tipo de productos porque desde la academia nos desvinculan de estos procesos, generan un distanciamiento y resulta a la larga un campo inexplorado poco estimulado desde la educación. Tampoco tenemos otros espacios que nos brinden la alternativa de pensar y generar obras de este tipo.

En Bolivia las nuevas tecnologías se miran con recelo. Desde la gestión cultural es necesario aportar desde la formación y romper con este tabú. Hay mucho trabajo por hacer.
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