MIRA Festival 2014 | MARISA GÓMEZ

A principios del mes de Noviembre, el MIRA Live Visual Arts Festival volvió a Barcelona. Después de 3 ediciones apostando cada vez más fuerte por convertirse en evento de referencia en el campo de las intersecciones entre música, tecnología y espectáculo visual, en esta 4ª edición el festival parece haber empezado a consolidarse.

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Max Cooper, 15 Noviembre, MIRA

A pesar de que no es un festival de masas y – como comenta su director, Oriol Pastor en una entrevista realizada durante los días del festival – tampoco es su objetivo principal, la edición de este año ha mostrado que el MIRA gana cada vez más adeptos[1]. Pero más allá de la cantidad de público – que no siempre está directamente relacionada con la calidad de un evento – la organización asegura estar muy satisfecha con cómo ha crecido el festival.

Siguiendo la estela de la edición pasada, el MIRA ha contado con una interesante propuesta de contenidos complementarios al que se considera su núcleo duro: los conciertos y espectáculos audiovisuales que acogen el Centro de Cultura de Barcelona Fabra i Coats y Razzmatazz. El concepto de MIRALab con charlas, workshops y shows que estrenaron en 2013 para fomentar la formación e investigación sobre las temáticas del festival, este año se ha desdoblado. Por un lado, se ha reconvertido, bajo un concepto más abierto, en los Open Acts, acogidos en esta ocasión por el Ars Santa Mónica. Por otro, los workshops – bastante especializados y dirigidos más bien a ya profesionales del sector – se han desarrollado, casi como un evento independiente, en días diferentes a los Open Acts y los conciertos, y también en Fabra i Coats. La parte expositiva del festival, con instalaciones interactivas de diversos artistas, se concentró en Fabra i Coats, aunque tuvo también su pequeña representación en el Arts Santa Mónica.

Una vez más, la dimensión didáctica dentro de los contenidos complementarios del festival, aunque no es la más popular, nos ha parecido un acierto. Invitar a la contextualización y la reflexión sobre las prácticas que luego se van a mostrar es algo no sólo enriquecedor, sino también necesario para crear un marco de pensamiento crítico. Con una primera sesión dedicada a la “Transversalidad Creativa” – a partir de una conferencia contextual de la comisaria Irma Vilá, de los ejemplos y procesos presentados por el artista Mar Canet y de una mesa redonda sobre artes visuales y tecnología – el MIRA sentó el marco el marco de acción de su propuesta. Desde una visión más práctica, el segundo día de Open Acts pudimos adentrarnos en los procesos creativos, con la Masterclass de Sergio Albiac y la presentación de Vidibox, una herramienta sorprendentemente sencilla para mezclar música y vídeo en tiempo real.

Durante los Open Acts tuvimos ocasión también de ver un pequeño adelanto de la propuesta artística del festival, a través de las instalaciones audiovisuales Tetra01 – parte del proyecto Angle de Piero Fragola y Thomas Pizzinga – y Metamorphy, de nuestros viejos conocidos Scenocosme.

La primera, con formato de show audiovisual en directo, se basa en una estructura de unos 3 metros de altura, compuesta por triángulos. Durante aproximadamente una hora, vimos cómo la estructura – que ocupaba completamente el escenario situado en el claustro del Santa Mónica – se transformaba gracias al mapping 3D y al ritmo de la música, cambiando de forma, color o textura, convirtiéndose incluso en una nave espacial o una neurona. Aunque la propuesta de mapping sobre estructuras tridimensionales no es nueva – pienso por ejemplo en los trabajos pioneros de Pablo Valbuena – la experiencia completa de este show audiovisual no deja de ser sorpendente.

Por su parte, Metamorphy es también una instalación audiovisual, pero en este caso interactiva, manipulada directamente por el público. Consiste en un gran velo elástico que, según la presión que se ejerza sobre distintas zonas de su superficie, produce formas y sonidos cambiantes. Nuestra propia sombra y reflejo se mezcla con las formas distorsionadas en distintas profundidades, creando la sensación de estar adentrándonos en un paisaje onírico.>

Aunque como ya hemos dicho, el plato fuerte del festival se sirvió en los dos días de conciertos, siempre acompañados de shows visuales, en Fabra i Coats – donde pudimos ver a un Oscar Mulero gratamente sorprendente, Ochre, Rob Cloud o el esperado Max Cooper, que no decepcionó – me gustaría seguir centrándome en las instalaciones, en la parte expositiva del festival que pudimos ver durante estos dos días y que, sin duda, ha sido bastante menos comentada en las crónicas del MIRA.

Desde luego, no se puede decir que la selección de proyectos a priori no fuese interesante y atractiva. Sin embargo, frente a la exposición articulada, más variada y concentrada en un único espacio que vimos el año pasado, en esta edición se optó por integrar las instalaciones en el espacio de conciertos, repartidas entre el interior y el exterior. Aunque se entiende la intencionalidad de esta elección, nos quedamos con la sensación de que las instalaciones quedaban diluidas, a veces un poco perdidas –casi como elementos decorativos o anecdóticos – entre “tanta información”.

Más allá de esta percepción, vale la pena comentar algunos de estos proyectos.

Hyperline, la instalación del estudio barcelonés Device, ocupaba todo techo frente al escenario de la sala principal de Fraba i Coats. Consistía en una red de cables lumiscentes que reaccionaban al sonido, interactuando en todo momento con lo que ocurría en el escenario.

AR-Cade, de VJ Spain, recuperaba la propuesta, ciertamente recurrente en el Media Art, de revisitar clásicos del videojuego como el Pong, pero en este caso manipulados mediante una interfaz invisible, proyectada sobre la mesa de juego.

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Hyperline, de Device

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AR-Cade, VJ Spain

Técnicamente muy elaborada, The Cave de Nicola Gastaldi era la apuesta fuerte del festival en esta sección de instalaciones. Situada en una sala cerrada y oscura, pero visible desde el exterior, nos ofrecía un espectáculo inmersivo de mapping. The Cave consiste en una pirámide truncada rectangular suspendida a la altura de los ojos del espectador. A través de una retroproyección en blanco y negro, se crea un efecto de “pasillo infito” que juega con las formas de la perspectiva como en las mejores fantasías de Escher y que se acompaña de un sonido envolvente, al que, en el caso del MIRA, los espectadores teníamos acceso limitado a través de cascos. El efecto inmersivo e hiponótico está ciertamente conseguido.

La última propuesta que encontrábamos en el interior del recinto era GLAB Sample #2, de Grandpa’s Lab, una forma orgánica que recurre nuevamente al mapping 3D para convertira casi en un organismo vivo, a través de la interacción de los espectadores, que con sus movimientos generan la evolución de las proyecciones.

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GLAB Sample #2, de Grandpa’s Lab

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Light de Panaquitectura

En el exterior nos esperaba la instalación Light de Panaquitectura, un dúo de artistas catalanas que ya participaron en el festival en 2012. Con un planteamiento que recuerda al de su instalación Flores de Luz que pudo verse también ese año en los Premio de Arquitectura de Girona, su propuesta consistía en la recreación de un jardín, en el que las flores eran puntos de luz, conseguidos a partir de ramilletes de fibra óptica.

Para terminar, en el edificio anexo, el Espacio Movistar acogía la propuesta MAOTIK del francés Omnis y de la que teníamos muy buenas referencias tras su paso reciente paso por el MUTEK de México. De nuevo el concepto era el de show en vivo, con pases muy concretos en que diversas propuestas musicales daban vida sonora a los visuales generativos de Ominis, diseñados para ser proyectados en una pantalla de casi 360º, generando así una experiencia de total inmersión en la abstracción de las imágenes. Después de un buen rato de espera, desafortunadamente, en un primer intento sólo pudimos disfrutar de 10 minutos del espectáculo de media hora por problemas técnicos. Suficiente para hacerse una idea, pero sobre todo suficiente para querer repetir y hacer un segundo intento.

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Maotik + Ezra

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Vista de la instalación Maotik

Como siempre, el MIRA – con sus luces y sus sombras – ha sido una buena ocasión para tomarle el pulso al mundo de la música electrónica y el audiovisual avanzado, para conocer nuevas propuestas y saborear otras ya conocidas.

www.mirafestival.com

Notas

[1] En la nota de prensa de valoración del festival, la organización registraba 4000 espectadore en el total de los eventos. En la edición de 2013 se habían contabilizado 1500.