Con Jean-Luc Nancy. Comunidad e imagen | MODESTA DI PAOLA

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Jean-Luc Nancy (Cauderán, 1940) es una de las figuras más originales de la generación siguiente a la de Lévinas, Foucault, Derrida y Deleuze. Para enfatizar su importancia filosófica, este último le dedicó un libro-homenaje titulado Le Toucher-homenaje. Jean-Luc Nancy.[1] Desde el principio, las reflexiones filosóficas de Nancy se centran en la creación de una nueva ontología del ser. De hecho, convencido de que nunca existió y nunca existirá un solipsismo filosófico absoluto, es decir una filosofía del sujeto entendida como “el cierre infinito en sí mismo de un por sí mismo”[2], Nancy afirma que la existencia se establece en base a una estructura relacional. Probablemente a la base de esta nueva ontología del ser en relación está su experiencia personal de trasplante de corazón que le permitió vivir gracias a la donación de una joven mujer, el “Intruso” que se menciona en su ensayo titulado con este mismo término. Nancy considera el ser como co-esencia: todo lo que existe, ya que existe, co-existe. Con este axioma Nancy se enfrenta a temas como la comunidad, el cuerpo y la libertad. Algunos de sus libros más importantes, como La comunidad inoperante (1986), La Experiencia de la Libertad (1988), El cuerpo (1992) y Ser Plural Singular (1996) se mueven en esta dirección. Según el filósofo francés la esencia del ser consiste en la idea de un “singular plural”. El ser es, al mismo tiempo, singularmente plural y pluralmente singular. Singular plural significa, por tanto, que la singularidad de cada uno es inseparable de su ser-con-en-muchos[3]. Entrelazando la ontología y la política, Nancy hace de esta concepción social del ser la base de un ser de relación en el que la verdad del ego sum es un nos sumus (el singular es cada uno, y por lo tanto también cada con entre todos).

La esencia del ser como co-existencia se resume en lo que Nancy ha definido un ser-con-el ser-en-muchos-con. Se trata por tanto de una esencia del co (cum) entendido como el con que es el corazón mismo del ser (y no una adición posterior al sujeto existente). La filosofía del con elaborada por Nancy ha sido la premisa del seminario que se ha celebrado en Palermo, en la Facultad de Ciencias de la Formación y en el Instituto de francés, de 16 al 22 de abril. En esta ocasión Jean-Luc Nancy ha desarrollado el tema de la “comunidad e imagen” a partir de algunas reflexiones en torno a palabras como “consideración”, “contexto”, “contemporáneo”. Sin embargo la esencia del con llega a su máxima afirmación en la extraordinaria palabra inglesa without, que significa sin, pero se trata de un sin que marca la privación del con, con la que sin entra inmediatamente en una relación dada por la separación. La forma más popular en la que se puso de manifiesto el con ha sido la palabra “contrato” elaborada por Rousseau.

Según Rousseau, el “contrato” permite a un ser estúpido convertirse en un hombre. Pero si el contrato hace el hombre, y aquí está la aporía, ¿quién hace el contrato, el animal? A través de esta aporía se revela una idea profunda de Rousseau, es decir el hecho de que en el contrato el con, que constituye la formulación misma del con-trato, precede a la subjetividad. Según Nancy, siempre hemos estado juntos. El avec, con, no es la base de la intersubjetividad, ni tampoco un “entre” los sujetos, ya que el entre presupone la separación de los términos. El con es subjetivación, es decir lo que crea la subjetividad. Cada vez, la creación de un con pone en marcha la constitución de un ser, o lo que crea un sujeto. El sujeto se constituye a través del con que lo caracteriza. Esto da sustento a la idea del “devenir del ser como es en sí”, en oposición a la idea de que algo o alguien es en sí mismo. Los seres se constituyen en la relación. Volviendo a Rousseau, Nancy cita la historia del niño salvaje que no creciendo entre los hombres no puede convertirse en un hombre, ya que no hay aprendizaje posible. De hecho, la palabra de los demás es lo que nos introduce al lenguaje. Desde el primer momento, somos quienes somos porque somos parte de una relación. El embrión es ya parte de un todo. La ontogénesis es una relación.

Estas imágenes dan la posibilidad a Nancy de formular su teoría de la imagen, que está en la base de su concepto de comunidad. En referencia a la imagen Nancy afirma que esta es la presencia de una ausencia. ¿Qué quiere decir la presencia de una ausencia? Significa relacionarse con la propia ausencia. La memoria, por ejemplo, nos da la presencia de una cosa ausente. Así que siempre tenemos acceso a una ausencia. “¿Qué veo mirando en tus ojos?” Dice Nancy en referencia al Alcibíades de Platón. “Nunca vemos al otro sino que siempre nos vemos a nosotros mismos”. Lo que vemos es la niña en miniatura de nosotros mismos. La niña está además en la etimología de la palabra pupila, que permite este reflejo. La presencia no es presente, ya que las imágenes son la presencia de una ausencia. Lo que queda de los muertos es la imagen sensorial que es una presencia. Esto se mantiene en la historia de la palabra “imago” y en la exposición de las figuras de cera de los muertos.

La cuestión de la comunidad se relaciona con la filosofía primera, no hay un ser con sino un ser en el con. Nancy trata ampliamente la necesidad de volver a El ser y el tiempo, y lo hace a partir de avec, con. Aunque el con fue abordado por Platón, Kant y Hegel, Heidegger le confiere un papel especial. Mit, es decir, el con de Heidegger tiene algo que ver con la crítica al principio de la razón, según la cual todo tiene una razón eficiente. En Leibniz este principio llega a su formulación en un momento en que la posibilidad de considerarlo suficiente se vuelve problemática. De hecho, según Nancy la Teodicea ha destacado el impasse de una creación del mundo. Del mismo modo en Heidegger el Mit se manifiesta en el momento en que se le descubre como problema. De ahí la necesidad de Nancy de derrocar la exposición filosófica tradicional que, por lo general, pone el con después del sujeto. Este mismo orden es el que mantenía Heidegger al introducir el Mitsein (ser-con) solo después el Dasein (ser-ahí).

Nancy elabora estos dos momentos emblemáticos en la filosofía de Heidegger para introducir el tema de la comunidad. El comunismo es un precedente importante en el sentido de la comunión que la comunidad quiere como su propio fundamento. En la raíz de la palabra comunismo, en el sentido político, se subraya el deseo de estar juntos. Sin embargo, según Nancy la voluntad de constituir la comunidad siempre nace con una crisis profunda, a partir de la conciencia de una división. Esto pasó en las primeras comunidades cristianas, durante el siglo XIX e incluso en la constitución de la democracia que para Nancy es un intento de responder a la división y a la laceración, y por tanto es la necesidad de inventar algo que pueda unir y poner en relación. Marx comprende el común a partir de las experiencias de la antigua Grecia y Roma, pero no sabe lo que va a ser la comunidad comunista en concreto. Heidegger no habla del comunismo, pero el comunismo habla sin voz en su formulación del Mit. Dasein no significa ser aquí, sino ser-ahí, estableciendo así la imposibilidad del ser mismo y la necesidad de crear un espacio de significación que abra el ser a los otros. De hecho si Dasein significa apertura, Mit-das-ein significa abrirse con los demás. El punto de apertura debe ser compartido con los otros. El Mit-das-ein corresponde a la tesis de Bataille según la cual el ser solo no tiene sentido. El sentido no tiene sentido para uno solo. El Da del Dasein es también el espacio de un partage, de una compartición. En el párrafo 25 de El ser y el tiempo, Heidegger afirma que el Mit tiene que ser entendido como existencial (constitución esencial del ser ahí, conformado por el encontrarse y el comprender) y no como categorial (determinación ontológica categorial de los entes tales como “son en sí”). Como existencial el con es la condición de posibilidad de la existencia. De aquí Nancy se centra en la distinción entre la sociedad y la comunidad, una distinción que quiere mostrar la oscilación entre interior y exterior que se manifiesta a través de la comunidad. La solución de Nancy sería dejar de pensar en esta oposición, que en la filosofía de Heidegger toma la forma de una oposición entre un con existencial y un con categorial. Según Nancy, Heidegger no ve que lo categorial ya se encuentra en lo existencial. Para dar fuerza a su discurso Nancy recuerda que en los conceptos fundamentales de la metafísica, Heidegger habla de animal, piedra y mundo, afirmando que solo el hombre puede plasmar el mundo. Para Nancy esta misma distinción se redefine a partir del con: el hombre no sería lo que es sin relacionarse con la piedra, el animal y el mundo. Así que a la base de la formación del mundo por parte del hombre existe una mineralidad y una animalidad que deben ser tenidas en cuenta. Sin duda, el hombre dio forma al mundo, pero esta forma deriva del comercio con la totalidad del ente, y por tanto con todos los entes.

Este artículo se basa en la primera sección del Seminario “Con Jean-Luc Nancy. Comunidad e imagen”. Universidad de Palermo. Facultad de Ciencia de la Formación. 16 de abril de 2013.


[1] J. Derrida, Le Toucher. Jean-Luc Nancy. Galilée, Paris 2000.

[2] J.-L. Nancy, Essere singolare plurale, Einaudi, Torino 2001, p. 44.

[3] Ivi, p. 47.