Esculturas de Tiempo: Tamás Waliczky | MARISA GÓMEZ

 

Las tecnologías digitales de procesamiento y transmisión de la imagen han permitido la articulación de formas particulares de visualizar y manipular el tiempo en la imagen. En este texto aproximaremos a la obra “Sculptures” de Tamas Waliczly como ejemplo – entre otros muchos posibles – de una de las múltiples formas visuales que ha adoptado el tiempo a partir de la exploración de las posibilidades expresivas y perceptivas que ofrecen los nuevos medios de la imagen. Esta aproximación nos servirá además para sugerir continuidades y rupturas de la imagen digital con las formas tradicionales de representación del concepto del tiempo y los fenómenos temporales.

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Vista de la instalación de “Sculptures” en el PAC, Milan, 1997

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En primer lugar es importante señalar que, evidentemente, abordar la representación del tiempo desde cualquier perspectiva, supone comprender sus relaciones intrínsecas con el espacio. De hecho, es necesario considerar que, como señala Giacomo Marramao, aunque en nuestra experiencia subjetiva del tiempo lo percibimos como algo independiente del espacio, la objetivación del tiempo, su representación, nos es imposible fuera de las analogías y las metáforas espaciales[1]. Por ejemplo, la típica representación del fluir del tiempo como un río o como una flecha, los calendarios o los relojes – que han sido las claves iconográficas del tiempo durante siglos y que reflejan las tensiones entre su concepción lineal unidireccional y su concepción cíclica – dan cuenta de esta necesidad de espacializar el tiempo para poder representarlo visualmente.Esta cuestión está vinculada también con el hecho de que el tiempo no es una cosa, un objeto, sino que es una realidad intangible que sólo se nos hace perceptible a través sus huellas sobre los objetos materiales, y por tanto espaciales, o a través del cambio y el movimiento, que ocurren en el espacio. Por tanto, el análisis de las formas visuales del tiempo en la imagen digital será necesariamente el de las relaciones entre espacio y tiempo que se dan en la imagen. Es más, las continuidades y discontinuidades de las representaciones del tiempo y la temporalidiad en la imagen digital se basan en sí mismas en la posibilidad de construir nuevas relaciones espacio-temporales en su interior.

Precisamente, una de las estrategias tradicionales mediante las que se ha tratado de representar el tiempo es la captación del movimiento en o través del espacio. Suele pensarse que el cine fue la primera forma válida de representación visual del tiempo por su capacidad de restituir el movimiento en la imagen[2]. Sin embargo, mucho antes del surgimiento de las tecnologías de reproducción mecánica de la imagen, a lo largo de toda la historia del arte, desde las cuevas de Altamira a los experimentos futuristas o cubistas, la imagen estática ha tratado de reproducir el movimiento, aunque sólo lograse sugerirlo y no materializarlo, representarlo simbólicamente y no re-presentarlo tal como ocurría ante la lente de la cámara. En todos estos ejemplos, la estrategia empleada para sugerir temporalidad era la representación simultánea de distintas fases del movimiento que representaban distintos momentos temporales.  Esta estrategia – desarticulada precisamente por el cine al reproducir secuencialmente y de forma continua estos distintos momentos temporales – ha sido retomada bajo nuevas fórmulas en el contexto de la imagen digital.

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Imágenes fijas de “Sculptures”. Vista del despliegue temporal del movimiento

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Las “Sculptures” de Tamas Waliczly son precisamente un ejemplo de ello. En ellas se parte de la misma reflexión de que el movimiento se despliega en el tiempo. Pero en este caso, y partiendo de la propia lógica cinematográfica de la continuidad y la duración, los distintos momentos del movimiento adquieren una forma escultórica al modo de las esculturas futuristas de Boccioni. Pero, a diferencia de éstas, no se trata de la cristalización de las formas trazadas por el movimiento en el tiempo, sino de esculturas en movimiento en las que la propia forma del tiempo fluye y se desarrolla en la propia duración de la pieza[3].

La posibilidad de crear estas esculturas temporales surge de la lógica de la imagen digital. La imagen pictórica creaba sensación de profundidad a través de abstracciones matemáticas, como en el caso de la perspectiva, y la imagen fotográfica y cinematográfica, trasladaban mecánicamente la profundidad espacial a la superficie bidimensional del papel fotográfico, o del fotograma y la pantalla. La imagen electrónica repetía estas operaciones de traslado de la profundidad espacial a partir del barrido electrónico de la imagen. Pero, a diferencia de éstas, la imagen digital no proyecta un espacio tridimensional en una superficie bidimensional, sino que lo simula. Y es en este espacio tridimensional simulado en el que el tiempo puede, no sólo desplegarse como duración, sino también como forma corpórea. El movimiento de las figuras planas de Waliczky en el espacio virtual deja huellas temporales visibles, un rastro de la totalidad del movimiento, a través del que la cámara virtual puede navegar. De este modo, el movimiento como medio de representación del tiempo se convierte aquí en una escultura virtual del tiempo que es, a la vez, esculpida y transformada en el tiempo.

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[1] MARRAMAO, Giacomo, Minima Temporalia. Tiempo, Espacio, Experiencia, Gedias Editorial, Barcelona, 2008.

[2] Como señala Catalá Doménech, esta es una visión bastante simplista del cine, que parte de una concepción evolutiva y teleológica de la historia de la representación. La novedad del cine en relación al tiempo no radica en la apariencia de movimiento, sino en la duración o, en palabras de Brea, en que con él comienza el darse de la imagen como acontecer y trasncurrir, como diferencia. Ver: Brea, José Luis, La Era Postmedia. Acción comunicativa, Prácticas (pos)artísticas y dispositivos Neomediales, Consorcio de Salamanca, Salamanca, 2002 y Catalá Doménech, J. M., Problemas de la Representación del Espacio y el Tiempo en la Imagen, Lección del “Portal de la Comunicación” de la UAB.

[3] Más detalles de la obra y fragmento de vídeo en la web de Tamás Waliczky

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