Redes y Nodos. El poder conectivo de la Cultura y del Arte | HERMAN BASHIRON MENDOLICCHIO

Tomás Saraceno, Galaxies Forming along Filaments, Like Droplets along the Strands of a Spider’s Web, 2009.

Photo: Alessandro Coco © Tomás Saraceno.

 

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Entrados en pleno siglo XXI es necesario examinar y redefinir las múltiples transformaciones que se están realizando en el campo de la cultura. Las redes culturales se multiplican, las nociones de entorno y de espacio se amplían y la realidad cultural europea evoluciona hacia ámbitos todavía por investigar. Los ciudadanos de los distintos países de Europa están llamados a confrontarse cada día con culturas diversas y múltiples y a participar en la marcha imparable de la globalización que, al mismo tiempo, construye nuevas hibridaciones y provoca la desaparición de antiguos hábitos.

En una situación caracterizada por su pluralidad y complejidad, el encuentro, la conexión, el diálogo, se convierten cada vez más en elementos necesarios e insoslayables para componer nuevas formas de convivencia.

La comunicación intercultural se extiende y se desarrolla a través de múltiples mecanismos: nos buscamos, nos encontramos y nos relacionamos cada vez más a través de herramientas tecnológicas y a través de redes sociales que actúan como plataformas de encuentro, de difusión y de conocimiento. Se está desarrollando, en la actualidad, una comunicación cultural abierta y que asume evidentes connotaciones propias de los avances de las nuevas tecnologías; una cultura de Red, antidogmática, una “cultura del hipervínculo”, así se podría definir, que da lugar a una concepción horizontal, rizomatica, no jerárquica.

El arte y la creatividad son, sin duda, unas de las herramientas válidas para emprender este camino de reflexión sobre las trasformaciones culturales en Europa y sobre la cuestión del diálogo entre culturas. Una reflexión que, en este artículo, se llevará a cabo a través de la observación de determinadas “Redes” culturales y artísticas de amplitud europea e internacional.

Geografías de la pluralidad (conectada) 

En diferentes contextos actuales – desde las propias experiencias formativas hasta el desarrollo de nuestras prácticas profesionales – es evidente que ya no nos movemos solamente en ámbitos nacionales o locales, sino que todas nuestras acciones y dinámicas comunicativas – sobre todo en el campo de la cultura y del arte – están envueltas en marcos y contextos internacionales, globales, multiculturales y multilingü̈ísticos: congresos, simposios, seminarios, residencias, workshops, proyectos de intercambio, exposiciones, etc., serían una incontrovertible muestra de esta realidad.

Es propiamente en estas nuevas geografías de la pluralidad – generadas también a través de la expansión tecnológica y digital – que aparecen las Redes – los Networks – que se caracterizan por ser, al mismo tiempo, fuentes y guías de investigación y de comunicación abiertas e interculturales.

La conectividad – el estar permanentemente conectado – es uno de los conceptos más en auge de la última década y que más se adhiere a estos nuevos entornos. Fundaciones, museos, centros de arte, creadores, críticos, comisarios, intelectuales, etc., se acercan y se adaptan cada vez más a estas nuevas dinámicas de colaboración, de co-creación, de cooperación y de participación online. El uso de herramientas que pertenecen a la esfera de los así llamados Social Networks – como por ejemplo el imparable ascenso de twitter – están dando lugar a modelos de intercambio y de comunicación sin duda alguna novedosos y diferentes.

Uno de los efectos más interesantes y contundentes – en este contexto de transformaciones sociales y culturales – es la relación que existe, y que tiende a estrecharse cada vez más, entre arte, información y comunicación. Lo ético y lo estético tienden a fundirse, las prácticas artísticas se extienden hacia territorios híbridos y heterogéneos y los creadores se mueven en ámbitos disciplinarios distintos desarrollando cada vez más tareas y funciones de crítica social y política.

Los avances de los medios tecnológicos, y un acceso más fácil a ellos por parte de los creadores independientes, ha permitido una rápida multiplicación de perspectivas, representaciones y miradas sobre los diferentes pliegues de la realidad. El potencial de la fotografía, y sobre todo del video – y de la Web como medio de producción y transmisión – ha dado lugar a infinitas posibilidades creativas hasta hace poco desconocidas. En el sector audiovisual, como reflexiona Jorge Carrasco:

“Durante cien años, ha habido pocas maneras de disfrutar del arte cinematográfico. Durante muchos años, las salas de cine fueron la única ventana de acceso. A mediados del siglo XX, apareció una nueva ventana, la televisión. Y desde los años ochenta, el video, primero originalmente en cinta analógica (VHS) y posteriormente en formato digital (DVD), abrieron nuevas posibilidades” (Carrasco 2008).

Una de las características a destacar más importantes y peculiares del empleo artístico de las últimas tecnologías, sobre todo en el campo de la comunicación electrónica, es que permiten alcanzar hoy una velocidad – de creación y difusión – realmente portentosa, como nunca sucedió en la historia de la comunicación y del arte. El tema de la velocidad ha sido desde siempre un objeto importante de investigación por parte de los artistas y hay que reconocer que desde las vanguardias del siglo XX hasta hoy la ciencia y la tecnología han avanzado de una forma tan vertiginosa que se ha logrado la posibilidad de una difusión global de obras y creaciones y una rápida conexión entre múltiples culturas. Como declara el crítico italiano Germano Celant:

“A partir de la última década el obrar artístico se constituye como la creación de imágenes que proceden de aparatos electrónicos y que se transmiten a velocidades extremas en todos los sitios y redes, Web o Internet. Una transmisión que llega a un nivel planetario y que socava los últimos límites de la producción visual. Las imágenes producidas por el artista pueden ahora aparecer en la pantalla de cualquier ordenador y constituir un evento de comunicación, capaz incluso de poner en comunicación a las culturas de todo el planeta” (Celant 2008, 19).[1]

Esa facultad de poner en comunicación las distintas culturas del mundo a través de una conexión Internet y de una pantalla, constituye, en el progreso de la ciencia de la comunicación, un acontecimiento realmente extraordinario y revolucionario. Los mismos creadores contemporáneos de arte, como se puede notar en las palabras del videoartista Bill Viola, reconocen esta función intercultural desarrollada gracias a los nuevos dispositivos digitales: “Las nuevas generaciones se habituaron a que en la navegación digital interactúen el arte griego con el chino, con el renacentista, el barroco y las vanguardias del último siglo” (Bill Viola citado en García Canclini 2007, 97).

Ese potencial de intercambio cultural, de diálogo, que representa el desarrollo y el empleo de las nuevas tecnologías, se puede reconocer también en la extensión máxima de público al que se puede llegar; una infinidad de contactos, personas, lugares y situaciones potencialmente y virtualmente unidos en el contenedor Web:

“Hemos llegado a la extensión total de una realidad de la imaginación artística, que llega así a enriquecerse de otra experiencia estética, la virtual, que es totalmente multimedial e interactiva. Aquí se funden la extensión tecnológica y la calidad de percepción, así como la dilatación de la participación del público, sólo que la gama de innovaciones es infinita e inimaginable. Además el grado de extensión comunicacional es exponencial, a través de lo virtual la generación de contactos es incontrolable, así que las extensiones sensibles y formativas del arte ya no están sometidas a ninguna definición restrictiva” (Celant 2008, 19).[2]

Conexión, creación y difusión son entonces tres pasajes clave del nuevo “obrar” artístico y de los nuevos procesos culturales. Las herramientas tecnológicas que tenemos a disposición son cada vez más y aumentan y se desarrollan a una velocidad impresionante. Los lenguajes del arte y de la cultura no quedan aislados de estos mecanismos, sino que incluyen y emplean en sus múltiples formas de expresión a los nuevos medios. Las Redes críticas y creativas se expanden; las posibilidades de reflexión y de investigación se multiplican y encuentran así nuevos estímulos y nuevos horizontes. El potencial conectivo de las Redes y el papel que juegan el arte y la cultura en los actuales procesos comunicativos, se convierten en una importante y valiosa materia a investigar.

Manuel Castells, en su exhaustiva obra dedicada a desentrañar todos los nudos y los matices típicos de la era de la información y de la sociedad red en la que estamos inmergidos, defiende la necesidad de investigar las múltiples transformaciones debidas a los avances tecnológicos:

“La dimensión social de la Revolución de la tecnología de la información parece obligada a seguir la ley de la relación entre tecnología y sociedad propuesta hace tiempo por Melvin Kranzberg: ‘La tecnología no es buena ni mala, ni tampoco neutral’. Es en efecto una fuerza, probablemente más que nunca bajo el paradigma tecnológico actual, que penetra en el núcleo de la vida y la mente. Pero su despliegue real en el ámbito de la acción social consciente y la compleja matriz de interacción de las fuerzas tecnológicas desatadas por nuestra especie, y la misma especie, son una cuestión que ha de investigarse, más que una fatalidad por cumplirse” (Castells 1999, 92).

Las temáticas futuras a investigar – que se nos presentan con urgencia sobre la mesa – son sin duda muy complejas y delicadas. Nuevas formas de pensamiento y de acción se expanden en todas las esferas de la sociedad y de la vida humana. Los pilares ideológicos, culturales y políticos anclados a sistemas de comunicación y de información anticuados, decaen frente a la transversalidad de la red y dejan un espacio nuevo y abierto todavía por descubrir. Como expresa Juan Insua:

“Pensar, crear y actuar en red, afecta sustancialmente a nuestra manera de estar en el mundo. Las redes son tan antiguas como las religiones, pero las herramientas cognitivas disponibles y las nuevas tecnologías de la información, revelan un territorio sin cartografías definitivas” (Insua 2011).

Gracias a la “conectividad” y a la rápida difusión de conceptos, obras, proyectos artísticos, etc., el arte más actual puede ayudar el desarrollo del diálogo intercultural y del conocimiento mutuo, pero también hay que considerar, como sugiere Nestor García Canclini, que: “conectividad no es sinónimo de interactividad” (García Canclini 2007, 75). El antropólogo argentino advierte de que algunas formas de empleo de las últimas tecnologías pueden llevar a actitudes perversas y malsanas que no tienen nada que ver con el concepto de diálogo, de encuentro, de intercambio:

“Conocemos la facilidad de los internautas para sociabilizar desde posiciones indefinidas, incluso simuladas, inventando identidades. En el extremo, se llega a fenómenos de autismo y desconexión social, debido a que la gente prefiere estar ante la pantalla más que en relación con interlocutores y en lugares físicamente localizados” (García Canclini 2007, 75).

Es importante anotar también este aspecto crítico, considerar esta cara de la moneda.

Redes y Plataformas entre Arte y Cultura

En el territorio expandido de Internet existen cantidades innumerables de Redes orientadas al arte y a la cultura. La tendencia es la de superar cualquier barrera geográfica y actuar de forma horizontal y global. En todo caso se pueden reconocer diferentes Redes que se dirigen hacia el contexto europeo y otras que amplían sus perspectivas y sus trayectorias hacia áreas y territorios distintos. Entre los múltiples ejemplos disponibles se podrían citar:

LabforCulture [3] – Una plataforma de networking para informarse sobre las artes y la cultura en Europa. Entre los servicios que ofrece LabforCulture están, como se puede leer en la propia página Web: Espacios para compartir conexiones, intercambios y conocimientos entre organizaciones e individuos. Plataformas para el debate y el discurso sobre temas actuales que afectan el sector cultural.

CultureLink [4] – The Network of Networks for Research and Cooperation in Cultural Development. Una de las primeras Redes culturales, fundada en 1989 por la UNESCO y el Consejo de Europa. Muy reconocida por sus actividades internacionales sobre políticas culturales y comunicación intercultural. Con base en Zagreb (Croacia) y con visión global.

Culture Action Europe [5] – Network muy extenso cuya ambición es la de fortalecer el papel del arte y de la cultura en el desarrollo de Europa.

Platform for Intercultural Europe [6] – Una plataforma nacida en 2008, durante el año europeo del diálogo intercultural. Reúne miembros de toda Europa con la finalidad de desarrollar proyectos sobre temáticas de diálogo intercultural y aportar ideas y reflexiones en la agenda europea de políticas culturales. Platform for Intercultural Europe es un proyecto iniciado por la “European Cultural Foundation” y “Culture Action Europe”.

Anna Lindh. Fundación Euro-Mediterránea para el diálogo entre Culturas [7] – Esta fundación, creada a raíz del Proceso de Barcelona, constituye el Network cultural más amplio de toda la zona Euro-Mediterránea. A través de la participación de todos los miembros se realizan acciones en los campos de: actividades culturales y artísticas; juventud y educación; desarrollo de las comunidades; derechos humanos; migraciones; desarrollo sostenible; género; patrimonio; media, comunicación y religión.

  • On the Move [8] – La misión principal de la Red OTM es la de facilitar información sobre la movilidad cultural y artística en Europa y en el mundo. Además de constituir una fuente de recursos muy válida y preciosa, la Red On the Move desarrolla proyectos de networking y proyectos de promoción y estudio de la movilidad. Entre ellos cabe mencionar el análisis y el interés en los asuntos sociales de la movilidad, las cuestiones ecológicas, el concepto de movilidad responsable y sostenible, así como las cuestiones relacionadas con el tema del visado.
  • Trans Europe Halles [9] – TEH constituye una Red de más de 50 centros culturales independientes distribuidos en más de 20 países. Sus principales proyectos están enfocados hacia programas de intercambio entre sus miembros, residencias de artistas, movilidad y desarrollo profesional, así como la realización de encuentros y debates sobre las políticas culturales europeas.

Existen también múltiples ejemplos de Redes de artistas – o centradas en los artistas – que dan la idea de cómo, sobre todo en el territorio de las prácticas creativas, se ha desarrollado una capacidad de conexión, de interculturalidad y de movilidad extraordinaria.

  • IETM [10] – La Red internacional para las artes escénicas, fundada en 1981, reúne un número cada vez más creciente de miembros profesionales relacionados con las artes performativas contemporáneas. Co-producción internacional, proyectos y procesos colaborativos, movilidad de artistas, intercambio de know-how profesional y la creación de plataformas de encuentro real y virtual, son entre las actividades principales de la Red.
  • Pépinières européennes pour jeunes artistes [11] – Una Red de agentes, centros y organizaciones europeas entre cuyos objetivos están: promover la movilidad de los jóvenes artistas; establecer programas de intercambio; producir eventos culturales y creativos en el contexto europeo.
  • Res Artis [12] – El Network más extenso a nivel global sobre programas de residencias de artistas. Gracias a la participación de numerosos miembros procedentes de más de 50 países distintos, la plataforma “Res Artis” ofrece apoyo y oportunidades para artistas, creadores y comisarios.
  • Trans Artists [13] – Una plataforma sobre las múltiples oportunidades de movilidad cultural y residencias de artistas. Trans Artists trabaja a partir de la perspectiva de los mismos artistas y desarrolla investigaciones e informes sobre la movilidad y los proyectos de residencia.

A manera de conclusión me gustaría destacar unos cuantos puntos y aspectos – enfocados a partir de un contexto europeo pero no limitados a ello – que están emergiendo a través de los diferentes procesos de transformación y de evolución entorno al concepto de Redes.

• Si un nuevo sentido de cultura europea, de sentir europeo, se desarrolló también gracias a programas de intercambio formativo y cultural como lo es por ejemplo el programa Erasmus – y no hay dudas de que el éxito del Erasmus contribuyó a crear un nuevo concepto de Europa y de ciudadanos – este mismo sentir se sigue desarrollando a través de estas plataformas de comunicación interculturales e interdisciplinarias en las que todos somos un fragmento, una pieza, importante. Se habla de la evolución de la cultura del “Networking”, de la cultura de Redes.

• La Movilización a través de la cultura se consigue a través del reconocimiento de la diversidad y de las diferencias. Una cultura de Red es consciente de que “europea” quiere decir múltiple, plural, heterogénea.

• La política cultural europea (de los profesionales, de las redes, de los centros y de las plataformas independientes) está dando un giro hacia la constitución de redes interconectadas. La visión unilateral euro-atlántica se está agotando mientras crecen de forma exponencial los nuevos paradigmas euroasiáticos y euromediterráneos.

• También es necesario destacar la constitución de una nueva generación de investigadores culturales – o mejor dicho interculturales – acostumbrados a trabajar en un contexto internacional, abierto y de diálogo.

• El arte, la cultura y la creatividad – frente a los evidentes fracasos de la política y de la economía – son elementos cada vez más imprescindibles para desarrollar nuevas formas de colaboración en Red. La multiplicidad y la heterogeneidad de los dispositivos críticos de la cultura y del arte, pueden influir enérgicamente en la sociedad y estimular su necesaria transformación.

Bibliografía

Jorge CARRASCO: “El nuevo paradigma digital”. En: Cultura/s, suplemento de La Vanguardia, 16 de abril 2008.

Manuel CASTELLS: La era de la información: Economía, sociedad y cultura. La sociedad red. México, Distrito Federal: Siglo XXI Editores 1999.

Germano CELANT: Artmix. Flussi tra arte, architettura, cinema, design, moda, musica e televisione. Milán: Feltrinelli 2008.

Néstor García CANCLINI: Lectores, espectadores e internautas. Barcelona: Gedisa 2007.

Juan INSUA: “Redes, procesos y plataformas”. En CCCBLab, 2011. Artículo Online: http://www.cccb.org/lab/es/general/xarxes-processos-i-plataformes/

* Texto publicado en: VV.AA. X Conference “European Culture” 2009. Universitat Internacional de Catalunya. Barcelona, 2012. [Versión revisada y ampliada. Octubre, 2012].


[1] La traducción de la cita es del autor.

[2] La traducción de la cita es del autor.