“Tocar” la Música. Laboratorio de Escultura Sonora Baschet (II Parte) | BARBARA SANSONE

Parte I

Pocos meses después del cierre de la exposición en el Museo de la Música de Barcelona, hemos vuelto a hablar con Martí Ruids para que nos contara la evolución de los proyectos que han tomado vida alrededor de las esculturas sonoras de los hermanos Baschet.

Barbara Sansone: Para empezar, me decías que os planteáis construir una nueva web.

Martí Ruids: Sí, el que fue el blog de recopilación para el museo ahora debería transformarse en una web más fácil de mantener, que tenga la función de archivo para los que no conocen el tema y que contenga la información actualizada de la actividad del taller y el catálogo completo. Al final debería permitir acceder a los textos, escuchar música y actuar como complemento del catálogo en papel, que podría tener códigos QR o realidad aumentada para acceder a contenidos multimedia en la web. A esto llegaremos paulatinamente, en 2-5 años. Así centralizaremos la información que está dispersa en varias webs, los vídeos que se producen y las varias publicaciones que vamos haciendo. Por ejemplo, ahora Andreu Ubach ha hecho un disco, de percusión sola (en estilo Baschet, un instrumento que ha ido ajustando a lo largo de los últimos años), que ya está en SoundCloud. Lo podéis escuchar en su página. También estoy editando mi concierto de hace unos días en la Blow Gallery de Barcelona, que ha sido como un showcase de las posibilidades del Cristal con live-looping, para reducirlo a 30/40 minutos y adecuarlo al formato no-en vivo para que pueda servir como carta de presentación de éste formato en solitario o de este registro electroacústico.

BS: ¿Cuando dices “disco” es por costumbre o quieres decir que hay soporte físico?

MR: Por costumbre y por concepto: aún cuando falta un soporte físico, considero “disco” un conjunto de música que tiene una cohesión. Además nos interesa hacer la máxima difusión, así que todo está en entornos libres, como Bandcamp, donde la gente pueda escuchar nuestra música gratuitamente y hasta descargarla, si quiere a cambio de una donación. Es lo que estoy haciendo también con otros grupos donde toco, como Híbrida, Nen i Cavall. Aquí se mezclan nuestras trayectorias individuales con todo lo que está pasando. Con Hámster loco empezamos buscando una discográfica y, como era música experimental y aún no había público, montamos un net-label, antes de que existieran Spotify, Bandcamp, etc. Cuando estas plataformas aparecieron, cuidamos que nuestros discos también estuvieran allá. Lo mismo estamos haciendo con lo que sale ahora del taller Baschet. Bandcamp es un buen soporte porque no es restrictivo: si alguien quiere comprar el disco, puede.

 

Nico Roig y Metaludic Baschet. Foto: Concerts Privats

 

BS: ¿Y el Metalúdic ha hecho algo más?

MR: Actualmente nuestra actividad principal es programar cursos e intentar tener tiempo para tocar juntos y construir instrumentos. Como grupo no hemos hecho nada más por falta de tiempo y ahora la idea era transformarlo en un pequeño sello. Por ejemplo ahora Andreu ha hecho su disco y yo tengo la intención de reformularlo y tocar sobre esta música: el propio Andreu nos ha propuesto hacerla crecer, modificarla, lo que sería otra historia metalúdica. Pero de entrada nos dimos cuenta de que si algunos de nosotros trabajan solos, en dúo u otras formaciones tiene sentido que se entienda como producción del taller Metalúdic. Con Jordi Casadevall hemos empezado a trabajar con Nico Roig y esta es otra dimensión del taller Metalúdic: trabajar con otra música y otro repertorio que ya tiene su público. La colaboración con otros músicos era una línea que teníamos pensada y Nico había tocado con instrumentos Baschet hace años en la exposición en el Museo de la Ciencia. Luego vivió mucho tiempo en Bruselas y ahora que ha vuelto ha visto que su repertorio para guitarra y voz funciona muy bien con estos instrumentos. Se trata de una línea que tiende más al pop, o al folk, que nos permite poner a prueba los instrumentos en otro contexto. Todo esto me gusta mucho además porque valida la línea de François cuando dice: “Tenéis que hacer los Beatles”. Ellos siempre han hecho música experimental y adaptaciones de música culta, nunca algo más cercano, menos elitista, que a François le interesa más que a Bernard. Es una dimensión que yo tenía ganas de que emergiera y que funciona muy bien. Puedes escuchar algo aquí. Con él tocaremos en el Almeria Teatre de Barcelona en abril y todos estáis invitados.

BS: ¿Se prevén colaboraciones con otros músicos?

MR: Sí, pronto tendremos una colaboración con Pablo Pérsico, un compositor que está haciendo un proyecto con Barris en Solfa, con niños de barrios con riesgo de exclusión y que ha estrenado un concierto en el Auditorio con la Orquesta Sinfónica de Barcelona, con varios instrumentos de percusión. Cuando Pablo vio la exposición de los instrumentos Baschet, no propuso colaborar y Andreu le dejó material, así que hizo un concierto con percusiones, instrumentos Baschet y la OBC. Ahora ha salido otro proyecto: dos días en sus escuelas y seguramente un concierto en el Caixafòrum. Esta será una acción claramente metalúdica: todos iremos a tocar con estos chicos.

 

Concierto "Et toca a tú", Pablo Pérsico. L'Auditori

 

BS: Cuéntame de tu reciente viaje a Paris…

MR: En Paris están pasando varias cosas. Una es que el taller de François se está transformando: ahora parece que se lo va a quedar Michel Deneuve. Abajo seguirá haciendo conciertos y clases y en la planta que da a la calle, la idea es montar una especie de pequeño museo. Tendré que volver para ver qué no sirve allá y se puede traer al taller de Barcelona. Allá estuve trabajando con Thérèse, que fue socia de François durante muchos años y sigue cuidando el taller. Ella me ayudó a encontrar la documentación que necesitaba para la tesis, como un contrabajo que pude montar y probar y que este año deberíamos traer aquí, para estudiarlo, copiarlo y mejorarlo (nosotros no queremos tener originales y preferimos crear réplicas que cualquiera pueda tocar, hasta de los instrumentos históricos de la Fundación, que en sus muchos años de vida han sido tocados por millones de personas: solo nos ocupamos de restaurarlos y consideramos que a la larga será mejor guardarlos y sacarlos sólo en ocasiones especiales).

Thérèse me hizo una master class de doblado de plancha metálica: hice mi primera flor y fue bonito también ver la parte francesa de la historia. En abril iré a ayudarla a volver a construir una fuente basándonos en los planos originales y será tanto un curso intensivo como la primera colaboración de construcción entre el taller de Barcelona y el taller de Paris haciendo un Baschet original. También estuve en la asociación de Bernard, Structures Sonores et Pédagogie, para entender como funciona. Existe desde los años ’80 y se dedica especialmente a la pedagogía. Ahora está trabajando también con el catálogo y hemos empezado a planificar cómo podemos colaborar.

BS: Cuando dices que queréis “mejorar” un instrumento, qué quieres decir? ¿Hay casos en qué os inspiráis a los instrumentos originales para modernizarlos o modificar/añadir algún aspecto de forma creativa?

MR: El contrabajo, por ejemplo, es una pieza que no ha sido nunca dada por acabada, que ellos mismos consideran “perfeccionable”. Ya que ellos lo dicen – y he podido comprobarlo tocándolo (con el arco tiene una muy buena respuesta, pero con los dedos no) – y que en un punto perdieron el interés para hacerlo evolucionar, seguiría yo. De hecho, la motivación para mejorar un instrumento puede ser muy variable: puede ser para que haga lo que ya hacía pero con más eficiencia o bien para hacerlo más asequible (con materiales más económicos, lo que puede ser una mejora a nivel social pero puede ir en detrimento del sonido, así que hay que encontrar algo que dé el mismo resultado). Los instrumentos de estudio o de concierto tienen particularidades diferentes de los domésticos o de introducción. Los propios Baschet entienden los instrumentos como no acabados: el mismo Cristal no lo está, lo han hecho evolucionar hasta un punto que está muy bien, pero hay cosas que aún no acaban de entender.

 

Blow Gallery. Matí Ruids, Cristal Loop Showcase. Foto: Estudio Ant

 

BS: En tu viaje estuviste algunos días con Bernard, en Saint-Michel-sur-Orge (sede de la asociación y del taller más grande donde desarrollaron los instrumentos, construyen, dan cursos con los niños…)

MR: Sí, allá pude escanear fotos, fotografiar maquetas, escuchar sus discos con él, toquetarlo todo. Y también hablar mucho con él de todo: de cuestiones históricas, su relación con Pierre Shaeffer y el mundo de la electroacústica, la deriva hacia el temas de pedagogía, … y del tema del kit. Bernard dice que es un sueño de François, que él lo vio muchas veces expuesto y la gente no se anima a construir un pequeño kit de autoasemblaje. Yo le dije que quizás en los 70/80 no había las circunstancias favorables, pero ahora estoy convencido que igual que yo u otra gente de Bellas Artes nos hemos puesto, habrá muchos más. Hoy en día la gente hace circuit bending, ve vídeos en YouTube y sigue la filosofía del DIY. Muchos, si pudieran comprar por un precio asequible todos los componentes, se construirían el instrumento con mucho gusto. Así que le dije a Bernard que si no le molesta mucho, ya que François sigue teniendo este sueño, nosotros intentaremos cumplirlo. Y no sólo con su bendición, sino también con sus consejos. Finalmente dijo que lo ve muy difícil, pero que si consideramos que pueda funcionar, está con nosotros.

BS: Estoy de acuerdo contigo, hoy la gente está preparada y hasta podría ser interesante ver qué clases de modificaciones o hacks puedan derivar…

MR: Claro. Con toda la conectividad que hoy nos da Internet, estoy seguro de que si ellos ahora tuvieran 30 años estarían haciendo lo mismo: ahora puede haber tutoriales colgados en YouTube y muchas formas de explicar como montar el kit. Es un proyecto que estamos pensando cómo canalizar. Y estoy convencido de que funcionará. Yo me compraría uno, saliendo del museo de la música, o del MIBA por ejemplo. El director del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago vino a Barcelona para ver la exposición de los Baschet y estuve hablando con él. Y él pensaba lo mismo: en aquella ocasión, se habrían vendido muchos kits. Allá hay gente dando clase de arte sonoro con el libro de François. Si la gente lo tuviera lo usarían, así como la base de datos que estoy preparando para mi tesis (que se quedará abierta y, a partir del material histórico, seguirá creciendo con continuas aportaciones nuevas). Aunque fuéramos sólo unos pocos en cada país ocupándonos de esto, sería bonito estar conectados como Internet nos permite hacer. Igual alguien en Alaska tiene un idea genial y la comunidad debería saberlo. Esta confluencia de contribuciones es una de las funciones que tendrá que tener la web. Además, todo esto me parece perfectamente coherente con la filosofía de los Baschet.

BS: Claro: ¡es la versión 2.0 de lo que ya hacían!

MR: Correcto: estoy encontrando mucha correspondencia de François, un hombre que en su vida tuvo continuos contactos con gente de todo el mundo, y estoy leyendo cartas donde hablaba de temas de tipo técnico, filosófico, artístico, estético… Si en aquel momento hubiera tenido Internet, lo habría hecho así. Esto tampoco es renunciar a la autoría, sino entender que el fruto del trabajo de dos personas, con un equipo de más gente, crece porque siendo muchos nos reforzamos mutuamente. Ahora estamos en un punto en que podemos colaborar con gente que está en todas partes del mundo y no es necesario ni que nos veamos. Aquí vuelve el tema de la web y que esté en muchos idiomas, aunque será mucho trabajo. Y de publicar los discos en Internet, el mejor lugar donde mostrar, por ejemplo, qué se puede hacer con un Piezo. Por cierto, en las patentes de François que estoy escaneando he visto que la posibilidad de añadir un Piezo para entrar directamente en una grabadora o una amplificación eléctrica ya estaba prevista, lo que parece una contradicción, porque los instrumentos Baschet se imaginan como sólo acústicos.

 

Jordi Casadevall y Cristal. Foto: Concerts Privats

 

BS: ¿No hiciste un censo de los instrumentos?

MR: Todos ahora estamos tomando conciencia de que eso sirve. Nosotros tenemos este proyecto y, de hecho, la asociación de Bernard está en ello: está intentando hacer una base de datos de toda la gente que ha trabajado con el Instrumentarium pedagógico Baschet. Eso ya sería mucho: saber quienes han comprado los instrumentos, que sean escuelas, centros de música, particulares… Y es un gran trabajo. Unos de los objetivos del catálogo y de la base de datos es localizar el máximo de cosas, pero habrá mucho que sabemos que en los 70 estaba allá y luego no descubriremos qué se ha hecho con ellos. En este sentido la base de datos nunca se podrá cerrar: en cuanto esté completa del material histórico, hay que publicarla y compartirla, de manera que cualquiera pueda contribuir a ampliarla. La web Baschet.org, hecha en colaboración con Francia, podría ser así la versión 2.0 del catálogo. Después toda la gente involucrada decidirá si, por ejemplo, a algunos apartados más técnicos se tendría que acceder pagando una pequeña cuota anual. Por mi parte, después de recopilarlo todo, me gustaría compartirlo gratuitamente con cualquiera: con universidades y centros de música, pero ¿porqué no con alguien que está en su casa? Pero ya vendrá el momento para reflexionar sobre estos temas y considerar las estrategias más adecuadas para recaudar fondos, con campañas de crowdfunding, por ejemplo.

BS: ¡El eterno problema de cómo financiar el trabajo de investigación, y en el entorno artístico en general! Supongo que lo tiene también el proyecto de Joan Marimón, que quiere hacer un documental, ¿correcto?

MR: Sí, es otro proyecto que puede desembocar en una campaña de crowdfunding o crowdsourcing. Ya conocía a Joan (realizador, director, da clases de edición y montaje al ESCAC) y lo invité a visitar la exposición porque imaginaba que le gustaría, ya que él es muy “Baschet”. Evidentemente le encantó y quiso grabar a la gente tocando, los conciertos del Metalúdic y finalmente propuso hacer un documental. Empezamos la casa por el techo: la exposición se estaba acabando y sólo después Joan empezó a visitar François en su casa para grabarle. Mientras tanto, yo bajaba de Paris con una cinta Super 8 de cuando François fue a Japón en los 70, a la Exposición Universal de Osaka: Joan la digitalizó inmediatamente y ahora tenemos unas imágenes inéditas fantásticas de François allá, trabajando feliz con los obreros en una situación muy poco jerarquizada. Lástima que son Super 8 mudos. No sabes lo que daría por escuchar el sonido, ya que se ve a François picando bambúes, a los japoneses afinando planchas… Ahora sobre las imágenes estamos poniendo música hecha por nosotros o conversaciones grabadas con François. El documental de Joan, por un lado, quiere mostrar una parte histórica que todavía no se ha visto y, por otro, la actualidad del taller y esta transmisión intergeneracional, que es una nueva etapa de los Baschet.

 

François Baschet. Foto: Joan Marimón

 

BS: ¿Y para cuando está previsto?

MR: ¡No tenemos idea! Nos encontramos que lo estábamos haciendo, pero aún lo estamos decidiendo. Aún estamos buscando el hilo conductor: sí sabemos que hablamos de los Baschet, del nuevo taller, de todo lo que vamos haciendo. También de los vermuts (que de broma nos gusta llamar “botellones”) que queremos hacer con François en primavera: estamos pensando salir a la calle con algún trasto, una pequeña estructura y tocar un poco para ver si alguien se acerca, con Joan grabando de forma extremadamente discreta.

BS: También me adelantaste que estabais definiendo la oferta de servicios didácticos y formativos…

MR: Sí, hay varios lugares donde estamos concretando actividades didácticas. Ya que en el museo ya hemos dado varios cursos y Andreu tiene mucha experiencia, estamos definiendo claramente una oferta modular (como todo lo que es Baschet) para poder hacer actividades en la facultad para gente de fuera o desplazándonos a otras sedes.

Hay un gran potencial en cuanto al trabajo de sensibilización y comunicación con personas con discapacidades, en el que ya estamos trabajando. Pero François también empezó una línea de trabajo constructivo con adolescentes, con el que se pueden acabar montando exposiciones y conciertos, como en el Proyecto de fuentes de Madrid. Estamos pensando en cómo hacer algo parecido con Llorenç Barber. Él es un maestro de la participación, comparte muchos intereses con los Baschet y sería algo increíble seguir con esta dimensión pública.

BS: ¿Y se trataría de enseñar a tocar o a construir?

MR: Esto es lo que tiene que ser modular: que se puedan ceder los instrumentos que ya tenemos para que la gente los pueda tocar (por ejemplo, en caso de actividades más cortas) o que cada uno se pueda construir el suyo.

BS: Por cierto, ¿el Instrumentarium pedagógico que se podía tocar en museo se ha quedado allá?

MR: No. Era de Andreu y del laboratorio de Bernard, y cada instrumento ha vuelto a sus propietarios. El museo tenía muchas ganas de comprar unos, pero carecía de recursos económicos.

BS: En todo caso ¿tendría sentido ver los instrumentos Baschet “momificados” en una vitrina? Yo creo que no están hecho para sólo mirarlos…

MR: Ya. De aquí vuelve la idea de hacer réplicas, que no sean patrimonio histórico, se puedan usar y si se rompen no pasa nada. Los instrumentos que François ha cedido al museo todavía no están expuestos, porque habría que moverlo todo, pero espero que como mínimo una vez al año se pueda hacer algo: sacar y tocar. De hecho, por ejemplo se ha puesto en contacto con nosotros un estudiante del ESMUC a quien dejaron tocar y grabar el Cristal trombón y ahora está interesado a componer para instrumentos Baschet. ¡Esto ya es mucho! Para nosotros es importante que haya el máximo de compositores que trabajen con estos instrumentos. Paralelamente a la oferta formativa, nos gustaría poder empezar pronto a ofrecer días regulares de puertas abiertas.

 

Improvisación colectiva. Alumnos UB, taller Baschet. Foto: Miguel Ayesa

 

BS: Ya, ¿y el proyecto de la orquesta tipo gamelan?

MR: Esto creo que será uno de los primeros talleres que montaremos, porque he seguido desarrollando los kits con la encía de madera y ¡cada vez suena mejor! Es una percusión melódica que he ido aprendiendo como afinar: en función de longitud, diámetro y otras características produce sonidos complejos, como dos notas a la vez. He encontrado cómo ajustarlas para armonizarlo y coge un volumen y una potencia tímbrica clara y llena. Tanto que ya he empezado a cortar madera para hacer más kits. En cuanto tengamos suficiente equipamiento, con Andreu y Jordi Casadevall (que es profesor de gamelan), queremos hacer este curso de poliritmia y diversas culturas rítmicas del mundo.

 

Más información en:

http://www.tallerbaschet.tk/

http://francois.baschet.free.fr/

http://www.baschet.org/

http://www.structuresonore.eu/

http://www.micheldeneuve.com/

Exposición temporal “Esculturas Sonoras. Los instrumentos Baschet”