El público como centro de la experiencia artística: entrevista con Carolyn Christov-Bakargiev | GREG BENZOW

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Carolyn Christov-Bakargiev, norte-americana radicada en Italia, será la directora artística de la próxima Documenta de Kassel. En la entrevista, ella afirma que no cree que el arte pueda educar al público.

Kaspar König, portavoz de la comisión que indicó el nombre de Carolyn Christov-Bakargiev para dirigir la Documenta 13, justificó la decisión del gremio al afirmar que la nueva directora va traer “lo mejor que hay  en las artes” para Kassel en 2012.

Viviendo entre Roma, Turín y Nueva York, Christov-Bakargiev, de 51 años, es la curadora principal del Castillo di Rivoli, el museo de arte contemporáneo de Turín, además de haber sido responsable de la 16ª Bienal de Sydney, en Australia. Hija de búlgaros que emigraron a los Estados Unidos y madre de dos hijos, es licenciada en Letras y Filosofía por la Universidad de Pisa y autora de una antología sobre el arte povera, movimiento artístico que surgió en los años 1960 en Italia.

En la entrevista, Christov-Bakargiev dice que rechaza ver los visitantes de una exposición como meros números a ser contabilizados en las estadísticas sobre las grandes muestras y no ve el circuito de arte como una forma de “educar” al público. Muy al contrario, para la directora de la próxima Documenta, los visitantes tienen mucha más información y conocimiento que la vana filosofía de los curadores. Sigue la entrevista con Carloyn Christov-Bakargiev:

 

Greg Benzow: ¿Alemania va a tener una Documenta completamente diferente de las del pasado?

Carolyn Christov-Bakargiev: Es una pregunta interesante para empezar. Posiblemente vamos a presentar puntos de vista – en lo plural – diferentes, en el sentido de formas de experimentar el arte y la cultura. Será un gran honor trabajar en la próxima Documenta.

GB: Usted parece haberse dedicado en los últimos años a la yuxtaposición de diferentes corrientes de vanguardia en la historia del arte. ¿Eso va  a reflejarse en la próxima Documenta?

CC-B: Tal vez. Aún estoy iniciando la jornada. Mi peculiaridad no es simplemente yuxtaponer, pero sí crear una relación dinámica entre arte, cultura, el pensamiento de hoy y lo que hubo de más radical en el pasado. Veo todo lo que existe en el mundo como contemporáneo. Un artista, aunque use solamente el más nuevo software digital o lo que sea, no puede tener su pensamiento subdividido en categorías como pasado, presente, este año, aquel año.

Desde el punto de vista filosófico, si algo existe en el mundo, este algo pertenece a hoy. En mi opinión, todo es contemporáneo. O sea, se trata más de abrir [el horizonte] que de yuxtaponer o cerrar a partir de un concepto de lo que sea pasado. Me intereso por el pasado porque estoy interesada en el presente. Se trata de explorar el pensamiento de alguien sobre el presente, en momentos distintos. O sea, lo que era presente para alguien viviendo en los años 1920 y lo que eso significa para nosotros.

GB: Usted mencionó una apertura. ¿Vamos ver en Kassel la inclusión del público como vimos en Sydney?

CC-B: Creo sinceramente que el público es el centro de la experiencia artística. Y el espacio para esta experiencia debe ser re-imaginado. La experiencia es única y singular. Incluso si hablamos de un público con muchas y muchas personas, con históricos distintos. Lo más importante es no pensar en el público en términos de números, de estadísticas: cuántas personas visitarán eso o aquello. Y también nunca mirar para el público a partir de la idea envejecida de que el arte va a “educar” al público, pero sí mirar a cada una de esas personas del público como portadoras de una experiencia singular y considerar esa singularidad.

GB: La Documenta de Kassel da al curador una gran libertad , pero en el pasado reciente hubo una serie de situaciones incómodas, con acusaciones de que la última Documenta había sido elitista. ¿La próxima va a seguir sus preceptos?

CC-B: Obviamente no puedo comentar lo que hubo en el pasado. He visto la última Documenta, obviamente fui a Kassel, aunque estuviese completamente inmersa en la preparación para Sydney. O sea, no estuve atenta con respecto a todas esas reacciones y polémicas o sobre cualquier cosa que haya pasado. De manera que no puedo comentar algo del pasado.

Lo que puedo decir es que la dirección artística de la Documenta es una posibilidad maravillosa en que tienes que dar cuerpo a sus visiones. Es una gran responsabilidad, pues la Documenta es, históricamente, la más prestigiosa entre las exposiciones de arte contemporáneo, o sea, dirigirla es una tarea que exige mucha responsabilidad.

Claro que la Documenta se entregua al curador o al director artístico con base en la confianza en que él comprenderá la visión artística de cómo aquellos que lo eligen quieren que sea comprendida. Yo no usaría el término elitista, pero creo que el arte es algo muy especial.

Las personas quieren arte, es una necesidad como comer. Es un placer, pero también una necesidad de entender cómo el saber es construido y cómo la percepción puede transformar cualquier cosa en una experiencia significativa. No es nada analítico, sino simplemente una necesidad humana.

En varias partes del mundo, el público tiene mucho mas conocimiento de lo que los especialistas imaginan. Muchos acreditan que se trata de una masa de individuos alienados como en un centro comercial, que necesitan ser educados. Yo, personalmente, creo que hay mucha gente con experiencias y visiones sólidas que buscan el arte. Respeto mucho esas personas. Y admiro a esas personas que se ponen en una posición de vulnerabilidad, del envolvimiento real que la obra de arte implica y necesita.

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website: http://d13.documenta.de/

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