De la Performance a la Mobile Art. Nuevas propuestas en el LOOP 2011 | HERMAN BASHIRON MENDOLICCHIO

 

La primavera de Barcelona ha sido invadida por una nueva edición del LOOP – la novena en concreto – el festival/feria de videoarte más sugestivo de la escena contemporánea. LOOP es cada vez más imparable: un acontecimiento completo, dinámico, heterogéneo; una cita a la que ya no se puede faltar.

Sin tener las pretensiones de una Bienal, sin propagandas altisonantes, LOOP consigue alterar positivamente la ciudad de Barcelona y  transformarla – durante un breve espacio temporal – en la capital mundial del videoarte. De sus dinámicas específicas, de su historia y de su íntima relación con la ciudad de Barcelona, ya hablamos con sus tres directores – Carlos Durán, Emilio Álvarez, Lluciá Homs – en una entrevista publicada en esta misma revista el año pasado.

La edición 2011 no defraudó las expectativas. Numerosos han sido los eventos programados, muchos los espacios que han dedicado parte de su programación y de sus salas expositivas a las nuevas propuestas artísticas y creativas dedicadas a la imagen en movimiento. Seguir y ver detenidamente las muchas exposiciones y proyecciones es una tarea compleja, por no decir imposible. Miles de horas de vídeo repartidas en centros de arte, hoteles, galerías y una gran cantidad de lugares informales, trazan una geografía audiovisual compleja, heterogénea, múltiple y siempre atenta a crear nuevas perspectivas críticas y estéticas.

Una ruta incompleta – consciente de la imposibilidad de observar cuidadosamente todo – pero sin duda colmada de etapas estimulantes e innovadoras, me ha guiado a través de algunas de las numerosas propuestas del programa LOOP 2011. El Arts Santa Mònica – el centro en el que se inauguró el festival – acogió a la exposición “Experimental Station: For a Performative Cinema”, una serie de vídeos seleccionados por Pascale Cassagnau – comisaria del Centre National des Arts Plastiques de París – donde la performance se convierte en código y en espacio para la experimentación. La búsqueda de la “ruptura disciplinaria”, o la transdisciplinariedad, entre videoarte, teatro y performance se halla en la base de este proyecto expositivo. Entre las obras de videoarte expuestas en el espacio El Balcó del Arts Santa Mònica, me parece interesante mencionar Wild Boy, de Guy Ben-Ner. La obra alude y hace una referencia en clave paródica a la película L’Enfant Sauvage de François Truffaut. En el vídeo se desenvuelven una serie de escenas en las que el artista/actor plantea al hijo Amir técnicas educativas y pedagógicas extrañas y extravagantes. El vídeo puede recordar – por su ironía y su forma narrativa – la serie de “ejercicios domésticos”, las famosas “Acciones en Casa”, del dúo catalán Bestué/Vives. En el mismo espacio merecen cierta atención algunos vídeos de Alexandre Périgot en los cuales un grupo de performers y bailarines reproducen las caídas típicas de personajes de videojuegos (Kill Kill Chorégraphie) o las coreografías y las escenas de batallas típicas de las películas de acción asiáticas (Synopsis Catharsis).

La Casa Asia es otro de los espacios históricos de la ciudad que ya en otras ocasiones ha acogido en su espléndido edificio en la Avenida Diagonal las proyecciones del Festival LOOP. En esta ocasión la Casa Asia ha presentado la exposición “Move on Asia. The End of Videoart”, comisariada por Jinsuk Suh, Menene Gras e Benjamin Weil. El proyecto recoge obras de videoarte asiático – de Australia, China, Hong Kong, India, Indonesia, Japón, Corea, Filipinas, Singapur, Tailandia, Taiwán y Vietnam – producidas en los últimos 10 años, de 2001 a 2011.

La selección de numerosos vídeos – repartidos por las tres plantas del edificio modernista “Baró de Quadras” – es el resultado de un intenso trabajo de colaboración entre Casa Asia, la LABoral de Gijón y el espacio alternativo LOOP en Seúl, Corea del Sur.

Sheih-Jen Chen – Factory (Taiwan, 2003). Courtesy of Casa Asia

 

El espacio coreano, gestionado por Jinsuk Suh, ha organizado en los últimos cinco años el festival de videoarte “Move on Asia” en Seúl – un evento que cuenta con la colaboración de diferentes críticos y comisarios del área asiático – y que representa el núcleo de la producción artística asiática llevada a España gracias a Casa Asia. La primera década del siglo XXI se distingue, entre otras cosas, por un evidente cambio en los equilibrios económicos, geopolíticos y culturales del globo. El continente asiático se presenta, en este contexto de transformación, como uno de los presentes y futuros protagonistas del nuevo mundo multipolar. La escena artística y creativa sigue evidentemente esta tendencia, tanto en términos de mercado como de producción. Entre las obras presentes en la exposición de Barcelona cabe mencionar el trabajo de Sheih-Jen Chen, Factory (Taiwan, 2003), un intenso vídeo donde el silencio refuerza el sutil y lento movimiento de las imágenes al interior de las fábricas taiwanesas, creando un flujo de imágenes poéticas y al mismo tiempo angustiosas, que describen el trabajo y la vida de muchas mujeres en el interior de estos enormes edificios industriales.Otro vídeo imprescindible es la monumental obra Microcosm del chino Miao Xiaochun. Una reinterpretación en formato 3-D del Jardín de las Delicias de Hieronymus Bosch; una obra sorprendente en la que el artista superpone y mezcla imágenes clásicas, estéticas distintas, fantasía y realidad en un gran collage digital. El título de la exposición nos propone también una referencia sutil a las múltiples posibilidades que ofrecen las nuevas herramientas audiovisuales al arte y a la creatividad contemporánea. The End of Videoart se refiere en este sentido al final de una categoría cerrada y al principio de una expansión (estética, de medios y técnicas) creativa.

En esta visión de apertura hacia las nuevas técnicas y las nuevas herramientas audiovisuales, se sitúa la primera exposición realizada en Barcelona sobre las nuevas prácticas artísticas realizadas a través del uso de los teléfonos móviles: Mobile Art. Experiencias móviles. Presentada en los espacios de la Fundación Francisco Godia y comisariada por Lorea Iglesias, la exposición ofrece una panorámica general sobre estas nuevas vías de expresión – entre las cuales se han incluido obras fotográficas, vídeo, performance e instalación – y sobre todo ofrece la ocasión para reflexionar sobre los diversos significados que emergen gracias a estas nuevas posibilidades técnicas.

No es tan casual que el día anterior a la inauguración de la exposición, en el suplemento Cultura/s de “La Vanguardia” (uno de los suplementos culturales más leídos en la capital catalana), se haya publicado un importante artículo/dossier del fotógrafo y crítico Joan Fontcuberta con el título “Por un Manifiesto Posfotográfico”. Se trata de la proclamación de la expansión del campo artístico, de la declaración de una era “post-fotográfica” en la cual están cambiando radicalmente los conceptos de producción, uso y circulación de las imágenes. Es el anuncio en voz alta del nacimiento del ciudadano-fotógrafo. La proclamación del medio telefónico/fotográfico, del smartphone, de la tecnología multimedia, como nueva herramienta artística que revoluciona los cánones comunicativos y promueve nuevas formas creativas, nuevos gestos, nuevos tiempos y nuevos espacios para captar la realidad.

David de Haro – IPhoneografías, 2010-2011. Foto © David de Haro. Cortesía Fundación Francisco Godia

 

La exposición de la Fundación Godia nos pone delante esta realidad incuestionable: un mundo donde la producción de imágenes se ha multiplicado sin límites; un país (España) donde el número de móviles ya ha superado el número de habitantes (50 millones frente a 47); un medio, el móvil, que ya es una natural extensión de nuestro cuerpo, que invade nuestra cotidianidad y que claramente estimula la curiosidad y la creatividad de los artistas. Inmediatez y espontaneidad son los primeros efectos de esta transformación técnica. La peculiaridad “de bolsillo” del medio produce un lenguaje universal de la imagen – ilimitada y cotidiana – que se fundamenta sobre características de tipo social más que estético. La obra de Pere Cortacans, 365 days of phone.tography, las Micrografías de Javier Castañeda o las IPhonegrafías de David de Haro constituyen una narrativa de lo cotidiano y de la inmediatez que sin embargo tienen origen en las transformaciones técnico/sociales del presente, pero que en todo caso no anuncian un cambio estético radical. La expansión del medio fotográfico digital produce eventualmente una estética amateur propia del ciudadano-fotógrafo del que habla Joan Fontcuberta. Entre las obras presentes en la exposición cabe destacar también el conocido proyecto megafone.net de Antoni Abad, entre los primeros en utilizar el móvil como medio de producción audiovisual.

Gracias a la tecnología GPS y a una plataforma en Internet, Antoni Abad ha creado una red de diferentes colectivos – repartidos por Europa y América Latina – capaces de registrar su propia cotidianidad, sus propios deseos y necesidades creando así una estructura audiovisual de información alternativa. El aspecto social del trabajo ideado por Antoni Abad es sin duda el más determinante: las interacciones, las colaboraciones y los procesos participativos generados a través de este proyecto, ponen en evidencia el potencial de la tecnología móvil y dan forma a un megáfono digital capaz de proporcionar visibilidad a colectivos situados en los márgenes de la sociedad.

A través de la exposición “Mobile Art”, de las propuestas del nuevo videoarte asiático, de los trabajos que reflexionan sobre la relación entre performance, teatro y vídeo – y de los muchísimos eventos realizados en el marco del LOOP – el festival catalán demuestra una vez más su viva atención hacia las realidades artísticas y creativas más actuales del mundo de la imagen y consolida su papel en el panorama cultural europeo y mundial.