De LOOP y Collage. Los Caminos del Videoarte | MARISA GÓMEZ

 

Un año más, el Festival LOOP ha convertido Barcelona en escaparate internacional del videoarte actual. Galerías, centros de arte y museos de toda la ciudad se han llenado de pantallas, exposiciones y foros de debate desde los que tomar el pulso a un medio que sigue ampliando fronteras.

Entre las múltiples propuestas y los cientos de horas de imágenes en movimiento que han podido verse estos días, la Feria del LOOP –la parte más comercial del festival, dedicada al encuentro de profesionales del ámbito de las galerías y el coleccionismo- ha trazado una vez más la radiografía de las tendencias hacia las que apunta el mercado del videoarte. Tendencias, por supuesto, totalmente heterogéneas que, con propuestas más o menos innovadoras, apuestan por prácticas que van desde la animación al documental, que se mueven entre en énfasis en la estética y la reflexión sobre la cultura contemporánea.

Las habitaciones del Hotel Catalonia Ramblas han vuelto a convertirse en salas oscuras de proyección en las que hemos podido ver grandes nombres del videoarte, como Michel Snow o Jordi Colomer, pero también propuestas más próximas al mundo del cine, como el trabajo del animador francés Philippe Grammaticopuolous.

Hemos podido ver piezas que, como Staircase Flesh de Noa Gur, tratan de superar las límites de la pantalla a través de una operación de ilusionismo en la que vemos la acción reflejada en un charco de agua proyectado en el suelo; otras que, como la serie Mapping Journey de Boucha Kalili, reflexionan sobre la movilidad a través de los testimonios de inmigrantes procedentes de Asia que relatan y trazan sobre el mapa las diversas rutas mediante las que han llegado a Europa.

"Flesh staircase", 2009, Noa Gur

Fotograma de una de las piezas que componen la serie "Mapping Journey", 2008, Bouchra Khalili

Sin embargo, una de las piezas –en mi opinión- más llamativas de la feria ha sido Evolution (2010) del artista canadiense Marco Brambilla, presentada por la Christopher Grimes Gallery de Califormia. Se trata de un video-collage en 3D compuesto por múltiples capas de imágenes tomadas del universo cinematográfico que componen una visión múltiple, compleja e icónica de los conflictos humanos a lo largo de la historia. A modo de panorama, el denso flujo de imágenes discurre en loop de izquierda a derecha de la pantalla, componiendo un tapiz que –como toda propuesta estética basada en la cita- requiere por parte del espectador una operación de reconocimiento y recontextualización. Así, más allá de la espectacularidad fácil de las tres dimensiones –que representa, por otro lado, un paso lógico dentro del ámbito del videoarte- es el hecho de apelar al imaginario del espectador lo que hace a esta pieza tan atractiva. Una atracción que procede también sin duda del virtuosismo compositivo que Brambilla ha convertido en su sello personal.

Fotograma de "Evolution", 2010, Marco Brambilla

A través de piezas como Cyclorama (1999) –en la que componía un paisaje continuo a partir de diferentes vistas tomadas en restaurantes panorámicos de diferentes ciudades de EEUU- o Cathedral (2008) –en la que convierte el consumismo en espectáculo visual a través de la superposición de imágenes tomadas en un centro comercial canadiense- Brambilla comenzaba a trazar ya esta particular estética basada en el collage de imágenes en loop en las que el ritmo y la ralentización se vuelven protagonistas.

Con esta estrategia, el artista aparecía ya en la edición de la Feria del Loop 2009, presentando Civilization (2008) –de la que Evolution es una clara continuación tanto a nivel temático como visual y estético- otro tapiz formado a partir 300 canales de imágenes en loop supuestas para componer un paisaje que, a través del desplazamiento vertical, recorre la iconografía del cielo y el infierno. Esta metáfora del desplazamiento vertical de las imágenes adquiría todo su sentido en el contexto original para el que se creó la pieza: los ascensores Hotel Standard de Nueva York.

 

Las referencias resultan inevitables. Más allá del mundo del cine, estas dos piezas nos remiten a los universos de El Bosco, pero también –tanto a través del ritmo ralentizado de las imágenes y el carácter poético de las mismas como de la propia referencia a la pintura renacentista- a la obra de otros videoartistas como Bill Viola.

Quizás un ejemplo más de ese neobarroco postmoderno que nos resistimos a abandonar, la obra de Brambilla apunta justamente a esa ampliación de las posibilidades del videoarte. Las piezas vistas en el LOOP no son sólo un reflejo del presente del medio, sino también de las múltiples direcciones hacia las que se despliega su futuro. Sin dejar de lado otros caminos posibles apuntados en el contexto del festival y basados en los discursos, las narrativas y el diálogo con la realidad contemporánea, la obra de Brambilla –entre otras muchas- nos recuerda que la experimentación formal y estética, el trabajo en el interior de la imagen, sigue siendo todavía una estrategia fundamental en la innovación en el mundo del vídeo; una estrategia sobre la que los nuevos medios de producción tienen y tendrán mucho que decir.

Más información:

Web del Festival LOOP

Web del Artista Marco Brambilla