Si un día de nieve una clandestina… Conversación con Agnese Purgatorio | MODESTA DI PAOLA

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Los clandestinos viven en los márgenes de la sociedad, se dispersan en la multitud, ocultan su identidad y permanecen en silencio. La clandestinidad se define como la condición del ilegal, del irregular, del refugiado, del solicitante de asilo político y del trabajador sin papeles. Como tal el clandestino está obligado a aceptar la legalidad de un sistema perverso que no lo acepta, que lo ignora o que, en muchos casos, lo amenaza con agresividad.

Desde el principio de su carrera artística la artista barinese Agnese Purgatorio analiza el concepto de clandestinidad a partir de su propia experiencia personal. Curiosamente Agnese nació en un día de nieve en la soleada Apulia, región del sur de Italia donde casi nunca nieva pero, a menudo, cuando sopla el viento desde el mar, llegan los sin identidad, los hijos de nadie, los solicitantes de un futuro. Según Agnese también el artista es un clandestino que a veces vive ocultado en la sombra de un sistema que le ignora. Para muchos artistas producir arte es una actividad que se lleva a cabo en secreto.

 

Modesta di Paola: Me gustaría empezar hablando de tu último trabajo Era un giorno di neve (Era un día de nieve). ¿Por qué este título? ¿De que trata la obra?

Agnese Purgatorio: Antes del título me gustaría explicar el concepto que está en la base de la mayoría de mis trabajos. Las ideas que inspiran mi recorrido artístico casi siempre nacen de las decisiones que voy tomando en mi vida: partir de mi propia experiencia es como zarpar desde el lugar donde he nacido, un punto marcado en el mapa del Mediterráneo pero cargado de historia. Siempre se parte de un lugar y sin embargo para mí lo importante es arribar, como algo que estratifica las ideas que luego expreso en mis trabajos. He tenido oportunidad de escribir en mi biografía que yo no vivo en ningún lugar o vivo en cualquier lugar entre Belgrado y Beirut, lo que significa que no importa donde estoy sino lo que cuento en mis trabajos, ya sean vídeos, collages, fotografías o performances. Vivir entre Beirut y Belgrado no es vivir una temporada en Belgrado o en Beirut, sino más bien vivir en un punto impreciso del mapa, un lugar suspendido en la nada: el lugar de la creación. Muchos artistas viven entre París y Nueva York, Londres y Berlín, Milán y Tokio. Desde siempre juego con la preposición entre. Vivir entre es para mí la posibilidad de moverme en un espacio-tiempo suspendido. A menudo me muevo en la dirección opuesta a las rutas más elegidas. Así que si la mayoría de los artistas van a París o Nueva York yo voy a Lisboa, Catania, Estambul o a Tirana, es decir a los lugares que se encuentran en la dirección opuesta a la preferida por los artistas de éxito. En esto he construido mi camino, un mi recorrido que se concreta en la idea de que el artista es al fin y al cabo un clandestino porque a menudo es invisible. Yo soy una clandestina y estoy orgullosa de serlo, he trabajado muy duro en la dirección de mi clandestinidad en el mundo del arte.

M.D.P.: Entonces, si un día de nieve una clandestina…

A.P.: Era un giorno di neve nació de la idea de representar un lugar neutro, una metáfora del Sur del mundo, que todos creen  reconocer porque tiene algo de familiar, cálido y maternal, un lugar que contrasta con la idea de nieve. Esta se vincula a un recuerdo de mi madre que me contaba que pocos días después de mi nacimiento el campo sin cultivar que separaba nuestra casa del mar estaba cubierto de nieve. […] Era un giorno di neve, ho il calore necessario per riscaldare il mondo […] ([…] Era un día de nieve, tengo el calor necesario para calentar el mundo […]) es la frase de un escritor portugués que amo mucho, Vergílio Ferreira, (viví en Lisboa dos años) y muy a menudo busco inspiración en sus libros, abro uno de ellos y me enamoro de un pensamiento.

M.D.P: ¿… perhaps you can write to me es otra cita?

Es un verso de Portrait of Lady de Thomas Stearns Eliot. Desde siempre he buscado confirmaciones en la poesía, y además quería dejar la huella de una relación sentimental que mantuve con un hombre. Hacia el final de la tercera parte el poeta escribe: “And so you are going abroad; and when do you return? But that’s a useless question. You hardly know when you are coming back, […] Perhaps you can write to me[…] (Así que te vas  al extranjero, y cuando piensas volver? Es una pregunta inútil. Apenas sabes cuándo regresas. […] Tal vez puedas escribirme […]). Pase lo que pase la escritura es la única posibilidad de comunicación en condiciones extremas de confinamiento o de clandestinidad. Existo aunque sólo sea mientras envío un mensaje. Con sólo un euro puedo entrar en un Internet café y enviar un e-mail, y existir incluso si estoy de paso.

MDP: En el sur de Italia estamos familiarizados con la clandestinidad, ya sea directamente o a través de los diarios que todos los días nos informan sobre los barcos que llegan a nuestras costas, especialmente en Sicilia y en particular a Lampedusa. Uno de tus trabajos se funda en este fenómeno. Quieres comentárnoslo?

A.P.: He tenido la oportunidad de trabajar tres veces en Sicilia. La primera vez en Catania con Teresa Macri y Antonio Presti, realizando una habitación en la casa museo Stesicorea, la segunda vez en el Castel di Tusa con la Fundación Fiumara d’Arte y la tercera vez en Messina, para la Fundación Horcinus Orca a la que precedentemente había donado un trabajo mío realizado para una exposición en Rivoli (Turín). En esta tercera ocasión, la curadora Martina Corgnati me invitó a crear un espectáculo para el día de la inauguración de la exposición. La actuación consistió en mi intento de llegar a la costa mesimese, con los ojos vendados y atada al mástil de una pequeña embarcación que viajaba de Escila a Caribdis. A la espera en la playa sin embargo, había artistas e inmigrantes de Ucrania, de Rusia, de Egipto, etc. Que me impedían  llegar a la costa y me gritaban que me fuera en diferentes idiomas.

M.D.P.: De alguna manera en estas obras denuncias  la condición del artista italiano que, como si fuera un clandestino, no consigue llegar a su casa. ¿Qué relación has tenido con el entorno mesinese mientras realizabas este proyecto?

A.P.: Esta actuación se realizó en 2009. Creo que hoy no tendría sentido realizarla sobre todo después de las últimas llegadas de clandestinos a Lampedusa. En aquel momento en Messina encontré una gran disponibilidad y cooperación por parte de la Fundación, pero también por parte de mucha gente local. Imagínate que durante la actuación, al llegar a Torre Faro, recién terminada la misa de la pequeña iglesia del puerto, todavía se podían oír las campanas al atardecer cuando la gente al salir de la iglesia se acercaba a la playa y participaba con los otros artistas inmigrantes en el rechazo del barco.

M.D.P.: Torino, Istanbul, Teheran . ¿Te gustaría hablarnos de este proyecto?

A.P.: En 2010 Martina Corgnati iba a comisariar una exposición de arte contemporáneo entre Italia y Turquía y me preguntó si tenía algún trabajo relacionado con la ciudad de Estambul. Hace muchos años había cruzado algunos países del Mediterráneo en motocicleta: desde Turín hasta Estambul fue un viaje que de alguna manera se rellenó de pensamientos, acciones y palabras. Este viaje nunca se concretó en un trabajo artístico y por mucho tiempo se quedó sólo en una idea en mi mente sin resolver. Fue entonces que pensé en realizar un trabajo  artístico sobre este viaje, pensé en volver a recorrerlo metafóricamente, entrecruzando el pasado y presente y siguiendo las huellas de las mujeres y de los niños que caminaban en el desierto de Alepo. Esta ha sido la idea guía de mi proyecto artístico. El trabajo se inspiró en el viaje de las mujeres armenias hacia la salvación. El proyecto que monté por primera vez en Estambul consistía en una vídeo instalación compleja: un pasillo largo y oscuro obligaba a los visitantes a caminar sobre de un camino binario desde donde corrían partes del cuerpo de una mujer. En la pared se proyectaba el vídeo. El cuerpo de la mujer era el mío, enmarcado por una cámara fija que rígidamente lo cortaba desde el pecho a la pelvis, mientras que el vientre acogía algunas imágenes tomadas de Internet y relacionadas con el tema del holocausto, de la guerra y de la violencia en general. Entre ellas había también la imagen de un trabajo mío precedente, Maternità dell’opera, y la obra Apolo y Marsias que representa a Apolo desollando a su rival. Una vez más, las imágenes del vídeo iban acompañadas por una historia introspectiva: […] Cansado, agotado, un día descansará, un cuerpo perfecto, valor y belleza. […] Si hubiera la fuerza para decir “despacio”, pero el mundo se cae inexorablemente. […] Sin embargo tu pequeña flor de Izmir / sueña y avanza. […]

M.D.P.: ¿Por qué estas imágenes se generan en tu vientre?

A.P.: Es una decisión simbólica. El vientre da la vida, y  es el núcleo  donde se genera la creación, pero también puede absorber y anular. En una de las últimas imágenes del vídeo hay una especie de nieve que dibujé con tinta china borrando de esa forma la imagen de abajo. Absorbemos las imágenes durante todo el día, luego las tragamos y aparentemente se anulan.

M.D.P.:  Esta obra representa tu viaje de Turín a Estambul, pasando por Tehran, sin embargo tu nunca has llegado a Tehran…

A.P.: No físicamente, pero era la meta final de mi viaje y por tanto la última estación del camino binario de imágenes que realizé para la instalación de Estambul. De hecho las últimas imágenes proyectadas en las líneas de este camino menciono  uno de mis trabajos anteriores en el que utilizo una lengua extranjera como banda sonora. Se trataba de un vídeo en el que se oía la voz de Setareh, una joven amiga mía de Teherán, que traducía algunos versos de Anna Maria Ortese en farsi, una lengua muy sonora. La poesía es otro elemento constante en mi trabajo, por ejemplo en una secuencia de imágenes dedicadas a Estambul me represento mientras traduzco en turco un poema mío corto: la nube de melancolía / la ciudad que pierde su voz / el hombre olvidado / la sangre no lo dice / es maravilloso estar vivos.

M.D.P.:  Has dicho  sentirte orgullosa de ser una artista clandestina del mundo. ¿Has realizado algunos trabajos sobre el concepto de artista clandestino?

A.P.: El primer trabajo relacionado con la idea del artista clandestino es Fronte dell’Est, que realizé a partir de imágenes históricas de desembarques de clandestinos albaneses. Con la técnica del fotomontaje digital he puesto dentro de la composición algunas figuras de artistas. Éstos no han sido elegidos por casualidad, entre ellos están Sarah Lucas, Lucian Freud, Mario Merz, Rosemarie Trockel, Vettor Pisani, Hanna Hoch, Diana Arbus, Joseph Beuys, Christian Boltansky, Francis Bacon, Francesca Woodman, Pino Pascoli, Sophie Calle, Pasolini y la Magnani, actriz que amaba mucho cuando era pequeña. Más tarde desarrollé otros trabajos relacionados con el concepto de clandestinidad, entre los que está una instalación y performance realizadas en las salas del Palazzo Piozzo en Rivoli (Turín), en 2008. Para la performance había invitado a un obrero de Albania que, durante la inauguración de la exposición, construyó en el jardín del palacio un refugio similar a la imagen que expuse en la sala circular de la primera planta. Mientras a todos los demás artistas se les proporcionó una sala del edificio para exponer sus obras, yo como clandestina decidí construir mi propia sala cerrando un pasillo con una foto de una chimenea-refugio y creando con un juego de perspectivas, como si fuera una trompe l’oeil, la percepción de una habitación. Dentro de este lugar oscuro y estrecho había muchas cajas que me habían enviado a la dirección de la exposición. Las etiquetas estaban escritas en  diferentes idiomas por otros artistas, simulando la idea de que yo vivía en ese edificio desde hace algún tiempo y en una de estas cajas puse un viejo televisor que enseñaba el vídeo titulado Dalla clandestinità. En este vídeo, como en el viaje bíblico en un día de niebla, algunos clandestinos cruzaban el Adriático, de Este a Oeste, a pié, mientras que barcos de papel llegaban a puertos invisibles. Mis vídeos a menudo están compuestos por imágenes fijas que se alternan con imágenes en movimiento, la primera imagen de esta serie es un autorretrato: estoy en primer plano a color, con un enorme ramo de flores con el que escondo mi cara, mientras que detrás de mí, en blanco y negro, hay una multitud de clandestinos.

M.D.P.: El mismo tema vuelve en Perhaps you can write to me?

A.P.: Sí, la evolución de Dalla clandestinità es Perhaps you can write to me, una serie de collages digitales realizada para una exposición individual que realicé en la Mars Gallery de Melbourne. En las primeras imágenes relacionadas con el concepto de artista clandestino, el artista estaba en el barco en el medio de la multitud de inmigrantes, después con el trabajo Dalla clandestinità el artista se convertía en una especie de guía, camina delante de la masas que atraviesan el mar a pié, y en esta última serie de fotografías el artista desaparece físicamente dejando solo una huella en el cielo: una frase de Agnetti o los bozetos de algunos proyectos de Pino Pascali, un texto de Pessoa, una carta de Licini que empieza con la palabras “y soy solo y eso es todo”. Hay también una reproducción del carné de identidad de Pablo Picasso que por mucho años fue clandestino en Francia debido a que no le concedían el permiso de residencia. Walter Whitman que en un verso de  dice […] the east is greater than the west […] (y mis clandestinos llegan del este), el carné de identidad de Pessoa, que cerrado en su mundo cada noche creaba muchos otros poetas clandestinos. Sin embargo creo que el signo emblemático para representar la realidad de los desembarques de los últimos meses sea el de John Cage, una sola palabra escrita en el cielo: “Silence”. Y hay también una poesía de Emily Dickinson con una estrofa que dice […] when the East is red […], la huella digital de Piero Manzoni, algunas frases en griego de la Republica de Platón. Para cerrar la serie, o mejor el horizonte, elegí una frase de Tracy Emin, “what are you so fucking afraid of” que coincide con la masas informes que ya dominan el mar.

M.D.P. Gracias Agnese. Ha sido un placer conocerte.