Internet como Archivo Visual y la Estética del Sueño: Vionnet y Solaas | MARISA GÓMEZ

 

Si tuviésemos que caracterizar la estética de la Postmodernidad, probablemente uno de sus rasgos más destacables sería la recurrencia a la cita, el pastiche, la referencia; el desarrollo de una estética del archivo.

Más allá de los debates entorno al término postmodernidad –si realmente existió o si ha sido superada por la Hipermodernidad- lo que nos interesa plantear aquí es cómo en la Era de Internet esta estética sigue plenamente vigente.

Internet se ha convertido en la gran memoria electrónica del mundo. Es el mayor archivo de imágenes jamás creado: los acontecimientos y los hechos, las historias globales, locales e individuales están depositadas en el Ciberespacio a través de los millones de imágenes que a diario se suben a la red, la mayoría por parte de usuario anónimos que desean compartir sus experiencias. Son muchos los artistas que han recurrido a este gran archivo para plantear todo tipo de reflexiones que van desde la identidad y la privacidad hasta la propia naturaleza de la imagen.

Sin embargo, me gustaría aproximarme a dos obras que, partiendo del material visual ofrecido por Internet, plantean dos propuestas estéticas, en principio, radicalmente diferentes: la serie fotográfica “Photo Opportunities” de la francesa Corinne Vionnet y la pieza de Net.Art “Dreamlines” del argentino Leonardo Solaas.

“Photo Opportunities” es una serie de fotografías que surgen del interés de Vionnet por la relación entre turismo y cultura visual. Hoy en día, la gente viaja, visita un monumento y lo fotografía. Después, comparte ese instante único de su visita en diferentes plataformas web. Así, los monumentos que se han convertido en señas de identidad de una ciudad o un país –la torre de Pisa, la Torre Eiffel, las Torres Petronas, el Atomium, Stonehenge, el Big Ben, el Coliseo, el Taj Mahal, entre otros muchos- circulan una y mil veces por la red, convertidos en miradas empaquetadas, construidas desde los mismos puntos de vista que buscan la imagen icónica del lugar.

La obra de Vionnet consiste en recoger todas estas miradas empaquetadas y superponerlas creando una única imagen, que se compone de cientos de capas superpuestas de imágenes-souvenir. La artista logra así LA imagen de esos monumentos en nuestro inconsciente colectivo; una imagen que toma la apariencia de una pintura impresionista: las siluetas monumentales se convierten en bocetos, vagos trazos de un símbolo.

La imagen final nos recuerda que tras cada una de esas fotografías hay un sujeto. Aunque todas representan lo mismo, cada una es única, fruto de una mirada única y por ello es imposible que encaje exactamente con todas las demás. Pero además, esa mirada corresponde a un momento único. Así, LA imagen del monumento se convierte en una imagen del tiempo, en una suma de instantes: el reflejo del discurrir temporal, que nos deja una imagen del mundo tan vaga como la de estas curiosas sombras.

 

 

En “Dreamlines”, Solaas se remite también a las imágenes que circulan por la red. Sin embargo, en este caso, no se centra en monumentos, sino que propone al espectador un recorrido onírico a través del archivo visual de la red, permitiéndole elegir aquello que desea soñar.

El espectador introduce una o varias palabras clave en el buscador. El software creado por el artista busca en la red imágenes relacionadas con esas palabras y las presenta como una sucesión de encadenamientos y fundidos que generan un cuadro en constante cambio. Sin embargo, las imágenes no se muestran en ningún momento tal como aparecen en la red, sino que son transformadas aleatoriamente por el sistema, que las redibuja a partir de partículas autónomas en constante movimiento. Éstas partículas cambian de dirección y velocidad en función de los parámetros de luz y color de la última imagen mostrada, y al desplazarse difuminan la imagen original, convirtiéndola en una sombra abstracta que constantemente se transforma y desdibuja, se convierte en un imagen nueva.

Así, estas imágenes adquieren también la cualidad de vagos bocetos, imágenes borrosas, siempre cambiantes, indeterminadas e indefinidas como las de los sueños. El tiempo está presente también aquí, pero ya no en relación al instante en que se produjo esa imagen, sino el tiempo como flujo en el que se construye el sueño. Del mismo modo, se trata también de una imagen de la multiplicidad, pero no de miradas sobre un mismo objeto, sino de las partículas en movimiento infinito, de la infinidad de imágenes que fluctúan en Internet, de los usuarios y los sueños que quieren soñar.

 

 

Como vemos, dos propuestas estéticas que desde el mismo punto de partida –el archivo de imágenes de Internet- construyen dos reinterpretaciones diferentes de ese universo inagotable de imágenes. Sin embargo, aunque en el primer caso el resultado sea una imagen estática que condensa el tiempo y las miradas, y aunque en el segundo se trate de una imagen móvil y cambiante que emplea el tiempo para explorar la eidosfera de la red, el resultado estético es en ambos casos una imagen desfigurada, borrosa y más próxima a las imágenes mentales que a las reales.

Ambas son la imagen imposible de un universo visual construido por todos y cada uno de los habitantes de la red, pero que se vuelve autónomo, independiente de los sujetos anónimos que lo han creado. Un universo tan extenso y con tantas dimensiones que resulta inaprensible, incomprensible, inabarcable desde la realidad, y que por ello sólo puede captarse bajo una mirada unitaria si adopta la estética de un sueño.

 

Más Información sobre “Photo Opportunities” en: http://www.corinnevionnet.com/index.php?/essays/

Más infomación sobre “Dreamlines” en:  http://solaas.com.ar/node/4

Esta pieza puede verse en: http://solaas.com.ar/dreamlines/