#Egypt. Nuevos Mapas en Construcción | HERMAN BASHIRON MENDOLICCHIO

_

 

Preámbulo

El día 3 de febrero a las 19.55 de la tarde, con un vuelo directo de la compañía Egyptair, habría tenido que aterrizar al aeropuerto del Cairo. A la salida del aeropuerto, habría tenido que encontrarme con otras personas para seguir todos juntos rumbo a Alejandría, hasta el límite norte del país, asomados al Mediterráneo. Así, supuestamente, iba a empezar una breve estancia de trabajo a Egipto, centrada, paradójicamente, en el tema de la movilidad en el Mediterráneo.

La rápida evolución de las protestas, su desarrollo hacia una insurrección vigorosa y una revolución victoriosa, hicieron que los organizadores del simposio decidiesen – comprensiblemente – posponer el evento hasta otro momento.

Así, el desplazamiento/movilidad se convirtió en permanencia y espera.

Un cambio de programa para dar paso a un cambio social histórico.

 

Narrativas-Otras y Movilidad Cultural

La anécdota del comentario anterior quiere simplemente indicar cómo los extraordinarios acontecimientos de Egipto han provocado – no sólo en las pequeñas experiencias de cada uno sino también en muchas de las dinámicas globales – una ruptura espacio/temporal, un antes y un después que hará que de aquí en adelante cambien muchos de los temas de reflexión y de debate sobre el territorio del Mediterráneo, incluso los que se refieren a la movilidad y a las relaciones interculturales. El simposio del que hablaba anteriormente ya no será, de hecho, sólo en otro momento, sino también en otro Egipto, en otro Mediterráneo y quizás – por lo que realmente representan las tensiones en acto en las calles de Egipto – en otro mundo. Uno de los cambios anhelados será la caída de ciertas narrativas – sean concientes o inconscientes – vinculadas a la mirada orientalista y colonial. La reconstrucción de los términos, de los conceptos, de las narrativas – largamente paralizadas dentro de un aparato teórico de matriz occidental – será una de las tareas post-revolucionarias a desarrollar. Allí, en el Mediterráneo sur, donde el mainstream orientalista veía inercia, apatía e indolencia, se están registrando levantamientos masivos, activos y enérgicos; allí, donde la perspectiva occidental estereotipada y generalizada había construido un conjunto de fantasmas y amenazas, se están produciendo ejemplos de libertad y unión que van a derrumbar esas narrativas hipócritas y al mismo tiempo cortas de miras. Como expresa Tariq Ramadan, profesor de Estudios Islámicos Contemporáneos en Oxford: Citar las voces de peligrosos islamistas para justificar que no se preste atención a las voces del pueblo es una actitud tan corta de miras como ilógica”.[1]

El territorio Mediterráneo va a ser central en esa construcción necesaria de narrativas-otras. Un área geográfica donde se reconozcan las aspiraciones universales a la dignidad y al respeto; donde las personas puedan tener diálogos e intercambios fuera de una lógica política mercantilista, folclórica y de fachada; deberá ser reconstruido no a partir de las cenizas caídas sino a través de ladrillos completamente nuevos. “Ladrillos” finalmente libres de tantas visiones simplistas que en las últimas décadas – a causa también de fines estrategias de poder – han ido levantando contraposiciones ilógicas entre ficticios bloques monolíticos y han propagado la simple reducción del mundo en dos: blanco/negro; derecha/izquierda; Oriente/Occidente y una larga serie de etcéteras. La realidad es sin duda mucho más compleja y múltiple de la que se nos presenta.

 

La movilidad cultural – en una sociedad que pretende mejoras en la educación y en la formación, y donde el conocimiento se encuentra en una fase de continua transformación – es una de las temáticas que más influencia tendrá sobre las dinámicas y las relaciones intermediterráneas. Así es y será en las universidades, en los centros culturales, en los museos, entre los grupos de artistas, en los centros de formación y en los múltiples espacios y circuitos de la sociedad civil. Pensar la movilidad – más allá de sus mecanismos económicos y de lógica de producción/consumo – supone pensar un modelo distinto de sociedad. Un pensamiento móvil, que elimine las falacias de cierto lenguaje del “progreso”, que elimine preconceptos, prejuicios y falsos estereotipos, que elimine los “residuos tóxicos del colonialismo” – como los define Richard Folk[2] -, pasará necesariamente a través de la construcción de narrativas-otras.

 

Las micro-comunicaciones vía Twitter, la información y las numerosas imágenes que circulan por la red Internet, la impresionante cobertura en Live Stream de AlJazeera, están proporcionando herramientas útiles para no caer en la decadente información/espectáculo de buena parte de la prensa “oficial” que nos rodea. Pocos ejemplos – entre miles y miles que circulan por la Red – para contrarrestar aquellos que buscan y alimentan el pervertido discurso del “choque de civilizaciones”. Un mensaje twitter de Nadia El-Awady (via @invisiblearabs), donde comenta que se está dirigiendo en la plaza Tahrir – la Victoriosa – para asistir a la misa cristiana en compañía de su padre, barbudo musulmán conservador; y una foto de cristianos protegiendo el rezo de fieles musulmanes (fijarse en la cruz tatuada en la muñeca).

 

 

A estas se podrían añadir cientos de imágenes que testimonian la solidaridad interreligiosa, como cientos de las muchas mujeres, diferentes entre ellas, que participan en las protestas. La circulación de cierta información – frente a la poderosa maquinaria de influencia de la opinión pública – constituye pequeños antídotos hasta llegar al más complejo y fundamental ejercicio de crear nuevos mapas, intelectuales y geopolíticos. Los documentos vídeo y fotográficos y la multiplicidad de medios de comunicación presentes en la Red son elementos esenciales para comprender de manera más profunda nuestra era; pero también es importante no caer en el determinismo tecnológico, recordar que todos los medios son corruptibles, que pueden transmitir mensajes falsos y que pueden servir para objetivos turbios. Dar la bienvenida a la pluralidad de posibilidades comunicativas de la era 2.0, pero sin ilusionarse y sin crear falsos profetas multimediales. La revolución es también de quién ha bajado a la calle sin conocer el inglés, sin manejar Twitter, sin tener un perfil en Facebook, etc.

 

Arte y Nuevos Mapas

En las protestas, en la imaginación de otro futuro, de otras interrelaciones entre ideas y personas, es necesaria la labor creativa de los artistas. Las masas presentes en la plaza Tahrir del Cairo y en los espacios centrales de las demás ciudades de Egipto, las noches pasadas en las terrazas, entre vecinos, reflexionando sobre lo que pasará el día después, llaman a la memoria las fotos de Randa Shaath. Imágenes poéticas, en blanco y negro, que documentaron momentos de protesta – las marchas contra la guerra en Iraq – así como la intimidad de las terrazas del Cairo, se pueden relacionar con las imágenes en color de las calles de Egipto 2011.

 

Randa Shaath, The anti-war rally in Tahrir Square, 2003.

Tahrir Square – 11/02/2011

Construir nuevos mapas, nuevas coordenadas, nuevos circuitos es también unos de los retos más importantes del arte. Una búsqueda de un mundo nuevo, por ejemplo, es lo que sobresale en los mapas del artista Hamdi Attia, atento indagador de los mecanismos geopolíticos de nuestra actualidad. Como comenta el crítico Abdellah Karroum en relación a su obra World Map: “El deseo de un artista de comprender el mundo, de representar su mundo, de proponerlo como lugar de vida, lugar de ninguna parte pero lugar único, es lo propio de una búsqueda total por el artista de estar en el mundo. Hamdi Attia es un experto observador de los medios de información y de la representación como instrumentos para compartir, para informar o para la propaganda. El artista expresa en su propio lenguaje poético la relatividad de las situaciones políticas y de los valores de las civilizaciones. El artista actor se convierte en un investigador, en un periodista, en un geógrafo, en un lingüista e incluso en un “Artista” para hacer y deshacer las estructuras convencionales y los prejuicios”.[3] El poder de la imaginación es también un dispositivo esencial para cambiar la realidad. Durante las protestas egipcias han caído numerosos lugares comunes, se han desarticulado sistemas de representación rancios y se han abierto espacios imaginativos y creativos aún desconocidos. Como apunta Karroum, bien antes de los eventos de 2011: “Destruir los sistemas representación del mundo e inventar uno nuevo, más “justo”, más “lógico” y más libre. Imaginar un mundo, encontrarse en este mundo, y dar los puntos de referencia con toda transparencia es compartir una visión existencial”.[4]

Hamdi Attia, World Map, 2007

Imágenes, mapas, mensajes, voces, ideas, símbolos, representaciones, conceptos, narrativas nuevas y originales se están abriendo camino. La voz del arte y de los artistas fluye y se adentra en y a través de todos los medios posibles. Testimonios – como lo de Huda Lutfi [5]– reconsideraciones  – como la de Clare Butcher y Mia Jankowicz en relación a la exposición “Propaganda by Monuments” prevista en el CIC del Cairo durante los días centrales de la protesta[6]– demuestran la atención viva del sector y la relación continua entre arte, vida, política y transformaciones sociales.

Huda Lutfi, Double Restriction, 2010

Podrían ser muchos los puntos de abordaje, las cuestiones, los temas a considerar en relación a la sublevación egipcia y a la repercusión en el mundo del arte. Termino apuntando a dos elementos concretos: la muerte y la esperanza.

En los primeros días de la protesta Ahmed Basiony, artista y músico cairota, cae muerto bajo los golpes de la represión policial. Su memoria ha sido inmediatamente evocada a través de diferentes medios, artículos, una página Web que recoge historias, recuerdos, vídeos e imágenes,[7] pero sobre todo a través de la música. En nombre de su memoria merece la pena mencionar la pieza 4’33″ (Egypt) for Ahmed Basiony, una pieza sonora – cuyo título y durada recuerda la famosa pieza silente de John Cage – del artista estadounidense John Kannenberg. La pieza fue grabada antes del inicio de las protestas en las afueras del Museo Egipcio del Cairo, un área que pronto se habría convertido en uno de los núcleos espaciales de la revolución.

4’33” outside the Egyptian Museum, Cairo by Stasisfield

La música es también el vehículo que ha animado la esperanza. Aquí es necesario mencionar el vídeo musical de enorme éxito, “la voz de la libertad”, que varios artistas egipcios han realizado durante los días de la revuelta. Una visión de la población en protesta, de la multiplicidad de las voces que reclamaban justicia y de la esperanza traducida en el lenguaje universal y directo de música, imágenes y palabras.

Si el arte contemporáneo refleja las sensaciones, los ánimos, los valores del propio tiempo – además de seguir testimoniando las tramas oscuras de nuestra época, las ignominias, la violencia, el hundimiento y el pesimismo de la era global, etc. – también ha llegado el momento para que vuelvan a recobrar trascendencia y visibilidad la euforia, el entusiasmo, la visión de futuro, la valentía, la unión, el color y las lágrimas de felicidad; como ha sido en el caso de los 18 días de protesta de Egipto. La apuesta es la de construir nuevos mapas y narrativas-otras – a través de los lenguajes críticos de la creatividad – para que podamos tener más y mejores formas de acceso a la contemporaneidad.

 

 


[1] Ramadan, Tariq, “La Turquía democrática es el modelo”, en: El País 10/02/2011. Versión Online: http://www.elpais.com/articulo/opinion/Turquia/democratica/modelo/elpepuopi/20110210elpepiopi_11/Tes

 

[2] Falk, Richard, “The toxic residue of colonialism”, In: AlJazeera 14/02/2011. Online: http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/02/2011213201140768988.html

[3] Karroum, Abdellah. “«Rehacer el mundo». La cartografía del Mundo de Hamdi ATTIA”. En: Arteeast, New York, 2007. Online: http://www.appartement22.com/spip.php?article131

[4] Ibidem.

[5] Lutfi, Huda. “War and Peace on Champollion Street”. En: New York Times, 8 de febrero 2011. Online: http://opinionator.blogs.nytimes.com/2011/02/08/war-and-peace-on-champollion-street/

[6] Butcher, Clare. “Clare Butcher’s Cairo Dairy: Exhibitions by Increments. (Some musings from a curator accidently caught in the revolution)”. En: ArtThrob. Online: http://www.artthrob.co.za/Reviews/Exhibitions-by-increments.aspx

[7] http://1000memories.com/ahmed-basiony/memories