Fútbol Sin Fronteras | CHRISTINA GRAMMATIKOPOULOU

Ojeando el libro de Caio Vilela Futebol Sem Fronteiras: Retratos da bola ao redor do mundo

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Slideshow images and captions by Caio Vilela © 2009 Caio Vilela

No importa a cuántos lugares voy
Encuentro a la gente igual
Odysseas Elytis

Junto al fútbol de nuestra pequeña pantalla, el fútbol de la Copa del Mundo y los campeonatos, de los mega-patrocinadores, la competición y los miles de millones de Euros, hay otro fútbol: el fútbol de los niños que juegan en terrenos baldíos, de la gente que corre detrás de una pelota en la calle.

Una realidad paralela: el juego.

Una realidad sencilla donde las reglas son inventadas y aceptadas por todos.

En el juego, la gente deja sus múltiples papeles de la vida real -su profesión, educación, clase social- y se convierten simplemente en jugadores; cada uno funciona como unidad y parte del equipo al mismo tiempo.

Incluso el tiempo cambia: fluye igual que cuando éramos niños, cuando el final del juego llegaba con la puesta de sol, la sed o el cansancio, y no era impuesto por el reloj.

En cuanto al espacio, no hay fronteras: es lo primero de que nos damos cuenta cuando ojeamos el libro de Caio Vilela “Futebol Sem Fronteiras” (Fútbol Sin Fronteras).

El fotógrafo ha viajado por todo el mundo -desde la Antártida hasta los desiertos de Egipto y desde el Monte Everest hasta las playas de Brasil-capturando con su lente fotográfica momentos, monumentos, gentes.

Durante sus viajes, seguramente habrá conocido personajes, culturas, paisajes, climas, códigos de comunicación.

Pero siempre había un punto de referencia común: el fútbol.

El mismo juego, diferentes lugares, diferentes jugadores, diferentes medios.

Los campos de fútbol: playas exóticas, monumentos del patrimonio universal, favelas, desiertos, volcanes, metrópolis. Los jugadores: niños, viajeros, monjes tibetanos, conductores de camello o elefante, familias. La materia prima: postes hechos de redes de basura, palos o postes imaginarios, pelotas profesionales o hechas de paja, sacos con trapos.

Las diferencias en los medios y los entornos majestuosos es lo primero que llama la atención cuando miramos las imágenes y leemos las observaciones de Caio Vilela sobre el carácter y el significado del fútbol en cada país.

Sin embargo, cuando nuestros ojos se sacian con los colores del mundo, durante la segunda lectura del libro, lo que vemos son similitudes: las expresiones en los rostros y los movimientos de los cuerpos resultan muy familiares.

En la danza de los jugadores alrededor de la bola reconocemos momentos de nuestra propia experiencia y revivimos la alegría del juego.

Página tras página, nuestra experiencia se une con las fotografías del libro y las imágenes se animan: podemos escuchar las voces de los jugadores, su risa, olemos el polvo de la calle, casi jadeamos.

Y nos damos cuenta con una sonrisa de que no importa donde vayamos, no importa cuan diferentes son las personas que nos encontramos, siempre seremos capaces de comunicarnos con ellos jugando al fútbol.

Por lo tanto, a través del libro de Caio Vilela “Futebol Sem Fronteiras”, descubrimos que de fútbol callejero -en contraste con el fútbol del césped verde y anuncios, que divide a la gente en grupos y subraya controversias históricas, políticas y económicas o crea falsos antagonismos- puede convertirse en un punto común de referencia, comunicación y entendimiento.

Una pelota de fútbol nos une a todos.