SOHO | MARISA GÓMEZ

Caminar sin rumbo por el Soho.

Junto a un portal cualquiera, una placa anuncia “Fluxhouse, 1967-1979”.

Alejada de quienes se acercan a los grandes museos para admirar los objetos Fluxus, esta casa no aparece en las guías turísticas. Pasa inadvertida a los transeúntes. Y sin embargo, es el lugar donde todo ocurrió.

Todo arte tiene un espacio y un tiempo, un contexto irrecuperable. Sin embargo, ante ese portal cualquiera, parece posible escuchar los pasos de Maciunas.

Fluxus ha perdurado en el tiempo, pero su espacio se ha trasladado, se ha dispersado por salas de museos y galerías muy alejadas del Soho.

Nada queda de aquel tiempo en ese espacio. Nada salvo una placa que nos recuerda que casi todo lo que admiramos en los museos tuvo, alguna vez, un espacio y un sentido en el mundo real.