Of Bridges and Borders. Un Espacio para la Reflexión en Formato Libro | MARISA GÓMEZ

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¿Qué otra cosa es el arte sino el espacio para pensar lo imposible?
Andrea Giunta
Of Bridges and Borders

 

Para alguien como yo, a quien le interesan los conceptos de espacio, territorio y lugar, los modos en que éstos se construyen en el imaginario social a través de las prácticas artísticas y cómo se ven afectados por las dialécticas de las “nuevas tecnologías”,  la reflexión entorno a nociones como “Puente” y “Frontera” resulta especialmente atractiva.

Por ello, cuando en un encuentro casi casual en una exposición -podría hablarse, siguiendo a Bourriaud, de un encuentro relacional- un colega de este mundo del arte me habló de un libro titulado Of Bridges and Borders, se despertó en mí una enorme curiosidad.

De ella surgió días después una interesante charla este colaborador y co-autor del libro, que puso en mis manos un ejemplar del mismo. Como ya había intuido y como comprobé al leerlo -verlo y experimentarlo- Of Bridges and Borders era, más que un libro al uso, un ambicioso proyecto editorial, conceptual y artístico que iba más allá de las nociones de territorio que a priori me habían hecho interesarme por el libro.

“Un catálogo de exposición sin exposición”. Fue quizás de las primeras cosas que llamó mi atención sobre el objeto que tenía entre manos. Efectivamente, se trata de una recopilación de obras que se presentan y/o documentan a través de imágenes y, en algunos casos,  textos de los propios artistas. Algunos de ellos, entre los que figuran Cales Amorales, Liam Gillick, Jorge Macchi o Joseph-María Martín, presentan piezas creadas específicamente para el proyecto, mientras que otros como Antoni Muntadas, Chris Burden o Santiago Sierra, presentan proyectos ya desarrollados que entran de lleno en el ámbito de estos conceptos de Frontera y Puente.

Chris Burden

 

Carles Amorales

Estas obras se presentan en un sentido no-lineal, sin organización cronológica, temática y tipológica, lo cual no es nuevo en el discurso expositivo. De hecho -toda una declaración de intenciones-, en la introducción se cita específicamente la propuesta de Harald Szeemann en su exposición When Attitudes Become Form de 1969, un hito expositivo del postminimalismo norteamericano que pretendía ir mucho más allá de los objetos, centrándose en comportamientos y gestos. Se planteaba con un interés “por el acontecimiento interactivo, abierto y, sobre todo vivo del cual surgen propuestas posibles, actitudes de transformación de las condiciones de vida de los participantes. El retorno al ritual del descubrimiento”i. Así, esta exposición sin exposición surge con esa misma vocación de provocar interpretación y generar nuevos sentidos a las nociones de “puente” y “frontera” a través de una aproximación desde los márgenes -ese tipo de aproximación que para Vattimo definiría la retórica del conocimiento en la Posmodernidadii. Un tipo de mirada que, en la era de la proliferación de la imagen, responde a la vocación expositivo-interpretativa que iniciara Aby Warburg con su Atlas Mnemosine y que continuarían los Estudios Visuales.

Sobre esta misma idea del “catálogo de exposición sin exposición”, Sigismond de Vajay -editor del libro- planteaba en una entrevista cómo una de las ventajas de este formato de libro-exposición es su movilidad. “Un libro permite tener tu proyecto en cientos de lugares en un mismo momento, permite inaugurar un proyecto en varios países y espacios de forma simultánea. También es un formato popular que la gente puede adquirir y sentirse parte, los libros permiten relacionarte con un público mucho más amplio que el formato exposición”iii. Una reflexión interesante y contradictoria, en un momento en que la instantaneidad y simultaneidad de las redes de comunicación digital parecen amenazar el futuro del libro como objeto físicoiv. Así, este libro parece recuperar en cierto modo el fetichismo por el objeto -a través de una edición de calidad y un cuidado diseño. No ya un fetichismo por el objeto artístico, que se ha convertido precisamente en actitud y gesto, sino por el objeto libro, con el que pretendemos aprehender una experiencia expositiva virtual con enorme potencial interpretativo. La función del libro no deja de ser aquí la de actuar como una fuente de conocimiento, pero de un conocimiento relacional que requiere una lectura abierta de sus contenidos. Se podría pensar entonces cómo se plantea aquí un diálogo con la cultura contemporánea de lo inmaterial, para recuperar la experiencia de lo físico como medio para aproximarse a lo conceptual desde lo virtual.

Pero este libro-proyecto va mucho más allá de la idea de cómo las prácticas artísticas pueden ser, en sus diversos lenguajes, un medio de reflexión sobre los conceptos de puente y frontera.  A modo de metarrelato sobre el propio lenguaje artístico, Of Bridges and Borders presenta diversos ejemplos de cómo algunas prácticas establecen en sí mismas puentes que cruzan las fronteras de las tipologías tradicionales que van de las artes visuales a la arquitectura, el cine, la fotografía, la instalación o la performance. Presenta un panorama donde las prácticas artísticas parecen establecer más puentes que fronteras y por ello me resulta inevitable pensar en Arthur C. Danto y sus ideas sobre el “fin del arte”. Un “fin del arte” que no supone su muerte, sino el paso de la reflexión sobre el lenguaje artístico al uso del mismo para la reflexión conceptual a través del “todo vale” lingüística y estilísticamente hablando. Otra vez nos movemos en el terreno discursivo de la Posmodernidad.

Y a ella habrá que recurrir de nuevo para adentrarnos en ese discurso crítico- interpretativo que nos propone Of Bridges and Borders. Así, más allá del formato, las obras presentadas o los conceptos recogidos en el libro, me gustaría presentar algunas ideas entorno a los propias nociones de puente y frontera surgidas a partir de mi experiencia del mismo.

Quizás para comenzar a aproximarnos al contenido de Of Bridges and Borders tendríamos que trazar una genealogía del concepto de “frontera”, cómo se desarrolla en la cultura occidental -desde el limes romano a las fronteras espaciales del Estado-Nación Moderno y todo lo que éstas implican- y cómo va pasando de lo literal a diversos usos metafóricos. Sin embargo, creo que bastará aquí con aproximarnos a este concepto desde la perspectiva del discurso posmoderno y su tan traída y llevada idea de la caída de los grandes relatos de Lyotard -a la que ya nos hemos aproximado aquí desde el “pensamiento débil” de Vattimo y de la caída del relato artístico.

La frontera es límite, fin, término, línea real o imaginaria que separa dos elementos o territorios. Y, en este sentido, desde la perspectiva moderna, alude necesariamente a la noción de identidad.
Como explica J. C. Velasco, a finales del siglo XVIII la Ilustración defendía que lo importante era la razón, con independencia de dónde se formulase y hacía hincapié en que el Estado -delimitado por fronteras- encarnaba la universalidad de la razón, de modo que el resto -las regiones, las minorías y, en resumen, la diversidad cultural- era meramente accidental, ya que quedaba fuera de su lógicav. Así, con el fin de la ideología Ilustrada, del predominio de la razón y de la supremacía del estado -con la caída del gran relato moderno- las raíces identitarias, el sentido de pertenencia o la identidad, reclaman un nuevo protagonismo en nuestra sociedad: es el surgimiento de los microrrelatos.

Pero también es el surgimiento de una nueva noción de frontera en la que ésta se convierte no sólo en línea de separación, sino también en punto de contacto. La frontera es a la vez punto de disociación y de unión, es el punto de conflicto donde se renegocian las identidadesvi. Y así la han visto y han trabajado sobre ella no sólo artistas como Santiago Serra en Submission, o Antoni Muntadas en Fear/Miedo, sino también otros que no aparecen recogidos en este libro, como Krzysztof Wodiczko con The Tijuana Projection -tres proyectos que comparten, de hecho, una reflexión sobre la frontera mexicana como punto de unión, desunión y conflicto.

Wodiczko, The Tijuana Projection

Y es que en el contexto actual, el contexto del discurso de la Globalización -el Gran Relato de nuestros días- la supuesta desaparición de las fronteras del Estado-Nación y la apertura multicultural, choca frontalmente con el endurecimiento de las medidas proteccionistas de los estados “del norte”. Un conflicto patente también en Europa a través del Estrecho como frontera natural y cultural -y recogido también en múltiples proyectos artísticos.

Es aquí donde podríamos introducir la noción de “puente”. Los puentes son estructuras de unión entre dos puntos, elementos que permiten superar las fronteras. Pueden ser físicos, materiales, pero también metafóricos. Y este es el papel que cumplen las prácticas artísticas y, en particular, los proyectos que se recogen es este libro. Así, El viaje de Bamba -el sobrecogedor relato, recogido por Joseph-María Martín, de la experiencia de un inmigrante senegalés  que llega a España – pretender ser un puente entre dos vivencias culturales muy diferentes. Del mismo modo, los Ur-Collage de Thomas Hirschhorn, que vinculan imágenes del mundo de la moda con imágenes atroces de los conflictos bélicos, establecen un puente que es, es primer lugar visual, pero que conlleva una enorme carga política e ideológica sobre las propias fronteras de la realidad.

Thomas Hirschhorn, Ur-Collages

Esto me lleva a pensar que, el hecho de que existan puentes -este tipo de puentes que intentan aproximar y superar fronteras socio-culturales, políticas, ideológicas (y también formales dentro del propio lenguaje artístico) – es un síntoma de que existen brechas y fronteras. Los puentes pueden ser vistos entonces, no sólo como puntos de unión, sino como indicadores de que bajo ellos existe una ruptura, un salto. Los puentes son, en algún sentido, marcas de frontera. Así, si las prácticas artísticas pueden ser un puente en sí mismas y pueden construir puentes para el diálogo y el entendimiento -una aproximación al “otro” desde la interculturalidad- la lógica nos dice que hay que seguir construyendo puentes hasta que los puentes no sean necesarios.

De momento, nos basta con que los puentes y fronteras -interiores, geográficas, imaginarias, posteriores y eternas- sean la base para generar un espacio abierto de reflexión sobre el contexto socio-cultural, político y artístico en que nos movemos. Y en este sentido, Of Bridges and Borders se sitúa en un espacio multidimensional y trans-fronterizo único…

http://www.ofbridgesandborders.com/

 

Notas

i DE VAJAY, Sigismond (Ed.), Of Bridges and Borders, Jrp-Ringier, 2009. Pág. 5.

ii VATTIMO, Gianni, El Pensamiento Débil, Cátedra, Madrid, 1988.

iii Entrevista a Sigismond de Vajay en Neo2 Blog, 3 Diciembre 2009, enhttp://www.neo2.es/blog/2009/12/of-bridges-borders/

iv Recordando a Nicolas Negroponte, en este mundo de los bits, el libro pertenece todavía al mundo de los átomos.

v VELASCO, Juan Carlos, El Multiculturalismo, ¿Una Nueva Ideología?, en ALCINA, J., CALÉS, M., (Ed.), Hacia una Nueva Ideología para el Siglo XXI, Akal, Madrid, 2000.

vi Habría que pensar en relación a éste, en conceptos como Nomadismo, Archipiélago y, en un sentido cultural, en Multiculturalismo e Interculturalidad.