Los Orígenes del Cine de Animación | MARISA GÓMEZ

Lo que primero nos viene a la mente hoy en día cuando pensamos en “cine de animación” suelen ser las producciones digitales que siguen la estela iniciada por Píxar a finales de los 80 y que, tras algunos cortometrajes a principios de los 90, tuvo su explosión comercial con Toy Story en 1995. El hecho de que este año el Festival de Cannes se haya abierto con Up, Una Aventura de Altura, otra cinta animada en 3D de Pixar -junto con la inmensa cantidad de títulos estrenados en este lapso de casi 15 años- es una clara señal de la relevancia que ha adquirido este formato.

Sin embargo, y aunque a veces la euforia de las últimas tecnologías nos haga darlo por hecho, estos títulos se enmarcan exactamente en el campo de la animación digital, una mínima parte de las producciones de animación que han salpicado toda la historia del cine y que ocupa, precisamente los últimos 15 años de producción.

Si miramos un poco más atrás en la historia de la animación, quizás lo siguiente que nos venga a la mente sean las películas de dibujos animados que, hasta la aparición de la animación digital, habían sido las dueñas de la cartelera infantil. Probablemente pensemos en los cortos de Mickey Mouse y en el primer largometraje de Disney, Blancanieves y los Siete Enanitos, estrenada en 1937.

Es obvio que el concepto de animación es mucho más amplio y que sus ejemplos en la historia del cine van mucho más atrás, pero a veces, es bueno reflexionar sobre lo obvio desde la perspectiva actual.
Así, el concepto cinematográfico de animación hace referencia precisamente a la acción de animar, da dar vida -más bien crear ilusión de vida- a algo inanimado, sea un objeto o un dibujo. No me interesa aquí entrar en los múltiples intentos pre-cinematográficos de crear ilusión de movimiento mediante dibujos, sino centrarme específicamente en cómo se desarrolló la animación desde el surgimiento del cine.

El deseo de animar lo inanimado se desarrolla desde los orígenes del cine y los primeros pasos de la animación cinematográfica se sitúan en el ámbito de lo se conoce como “trucajes” y que después, con su propia evolución, se llamarían “efectos especiales”.
Nos situamos por tanto en el contexto anterior al surgimiento del cine narrativo como tal, en el contexto del Cine de Atracciones, que presentaba vistas e imágenes que impresionaban al público por su propia carga visual. El trucaje se convirtió en uno de los elementos por excelencia de esta atracción del primer cine.
Y dentro de los primeros trucajes, el descubrimiento fundamental que daría pie al desarrollo de la animación cinematográfica fue el “paso de manivela” o “stop-motion”. Es famosa la historia de cómo George Meliès desubre casualmente esta técnica en 1896: rodando una escena documental en la Plaza de la Ópera de París la película se atasca en su cámara tomavistas. Tras solucionar el problema continúa rodando, pero al proyectar el material descubre el asombroso efecto de cambios, apariciones y desapariciones que se dan en la escena. Comienza entonces a desarrollar una serie de películas de sustituciones y trucos de magia imposibles que emplean el stop-motion combinado con otros trucajes, como sobreimpresiones, encadenados o las tomas cenitales.
En el marco de su productora Star Films, a principios de 1900 comenzará a emplear estos medios al servicio de un tipo de films que podrían catalogarse como “paleoanimación”. En films como The Living Playing Cards (1904) o The Hilarious Posters (1905), animaba ya objetos como cartas o postres para crear en ellos una ilusión de vida animada, aunque todavía mediante el uso de actores.

Click en la Imagen para ver el Video: Hilarious Posters, Meliés

Quizás el cineasta que más desarrolla la técnica del stop-motion hacia la animación de objetos tal como la concebimos hoy en día es el español Segundo de Chomón. Además de perfeccionar una enorme cantidad de trucajes ya desarrollados por Melés, como el movimiento invertido, el cache, el Iris, la presentación de personajes y objetos en dos términos o escalas, etc., en la década de 1900 a 1910 realiza una serie de films de atracciones donde se animan diferentes objetos y elementos inanimados, como Le Roi des Dollars (1905), Ah! La Barbe (1905) o En Avant la Musique (1907). Uno de sus ejemplos más paradigmáticos en este sentido es Hôtel Électrique (1908) -en la que un matrimonio llega a un hotel donde todo funciona automáticamente.

Click en la Imagen para ver el Video:Hotel Eléctrico, Chomón

Click en la Imagen para ver el Video: Mobilier Fidel, Cohl

En esta misma línea, y siempre explorando los recursos del stop-motion, nos encontramos con la pieza del cineasta y dibujante fracés Émile Cohl Mobilier Fidel (1910), en la que los muebles de una casa se recogen y trasladan completamente solos a un camión de mudanzas. Pero además, Cohl va más allá de la animación de objetos que ya llevaban a cabo sus predecesores. En 1908 realiza Fantasmagorie, un corto de dibujos creados con tiza sobre una pizarra y animados mediante stop-motion. Por esta y otras piezas de dibujos animados, Cohl es considerado por muchos el padre de los dibujos animados

Click en la Imagen para ver el Video: Fantasmagorie, Cohl

Otro ejemplo destacado de la animación con stop-motion es el del ruso Ladislas Starewicz. Su obra nos sitúa en otro ámbito de los orígenes de la animación: más allá de la animación de objetos o dibujos, las experiencias de Starewicz darán lugar a la animación de muñecos.
Sin embargo, lo sorprendente de este director es que no emplea realmente muñecos, sino que -a raíz de su pasión por la entomología- realiza sus cortometrajes con insectos preparados con alambres. Con sus personajes manufacturados parodiaba los melodramas e historias que triunfaban en la época, con un estilo burlesco que algunos autores han considerado precursor del de Búster Keaton. Resulta asombroso cómo en obras como La Venganza del Operador de Cine, logra una textura totalmente realista y dinámica.

Click en la Imagen para ver el Video: La Venganza del Operador de Cámara, Starewicz

A partir de la década de los años 10, el cine de animación seguirá evolucionando: aparecerán series como Gertie, El Dinosaurio (1916), de Winsor McCay y surgirán los primeros largometrajes de dibujos animados, como El Apóstol (1917) del argentino Quirino Cristiani o la fabulosa Las Aventuras del Príncipe Ahmed (1926) del Lotte Reiniger, inspirada en las historias de Las Mil y Una Noches y realizada en un estilo basado en el teatro de sombras.

Click en la Imagen para ver el Video: Las Aventuras del Príncipe Ahmed, Reiniger

Hasta aquí un breve recorrido por los orígenes raramente citados de un género que actualmente arrasa en el mercado y sobre todo, por la asombrosa creatividad de quienes, con su imaginación estimulada por los logros del cine, dieron un paso más en la experimentación artesanal y exploración de las posibilidades del medio.

Bibliografía:

CERCHI, Paolo (Ed.), Lo Schermo Incantato: George Meliés 1861-1938, Edizioni Biblioteca dell’Imagini, Nueva York, 1991.

CRAFTON, Donald, Emile Cohl, Caricature and Film, Princeton University Press, 1990.

FELIPE, Fernando de, Ladislaw Starewicz, Sitges Festival Internacional de Catalunya, Sitges, 2000.

GONZÁLEZ, Daniel, Meliés, El Alquimista de la Luz, Instituto Mexicano de Cinematografía, México DF, 2001.

GUBERN, Roman, Historia del Cine, Lumen Ed., Barcelona, 2005.

MARTIN, Leòna, Ladislas Starewitch: Filmographie Ilustrée et Comentée, Jica Diffusión, Annecy, 1991.

MINGUET, Joan, Segundo de Chomón. Más Allá del Cine de Atracciones: 1904-1912, Filmoteca de la Generalitat de Catalunya, Barcelona, 1999.

POPPLE, Simon, Early Cinema, Wallflower, London, 2004.

ROBINSON, David, Georges Meliés, Museum of the Moving Imagen, Londres, 1993.

THARRATS, Juan, Los 500 Films de Segundo de Chomón, Universidad de Zaragoza, 1988.

VVAA, Antologie Du Cinema, L’Avant-Scène, París, 1979.